La banca modera el fervor cripto y se vuelca en el ecosistema tokenizado para ofrecer nuevos productos
El año pasado empezó con grandes expectativas en el mundo financiero. MiCA, la primera regulación sobre criptoactivos, acababa de entrar en vigor en Europa y todas las miradas estaban puestas en la gran banca. En privado, las entidades aseguraban que aquel paraguas regulatorio era lo que necesitaban para dar el paso en el mercado cripto, algo que, a los pocos meses, acabó ocurriendo. El BBVA fue el primero en ofrecer compraventa de criptos en España, al que se sumaron Openbank, Kutxabank y Renta4, mientras CaixaBank permite a sus clientes comprar productos cotizados de estos activos. Pero aquel fervor inicial se ha difuminado. Las apuestas se concentran hoy en el desarrollo de stablecoins y en incorporar en sus procesos la tecnología blockchain, para renovar su fontanería financiera y, a la vez, crear nuevos mercados y nuevos productos.
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