Indra y Santa Bárbara: crónica de cómo dos rivales íntimos están a punto de crear el gigante español de la defensa | Empresas
30 de abril de 2026. José Vicente de los Mozos, en ese entonces consejero delegado de Indra, está a punto de dar por terminada la conferencia con analistas por la presentación de resultados del primer trimestre, pero antes de decir adiós dice unas palabras, aunque nadie le haya preguntado al respecto: “Estamos en una nueva etapa de gobernanza, pero los equipos están comprometidos, y no solamente los equipos, sino yo mismo. Y en ese sentido, pues se especula mucho, pero mi compromiso es total”. A De los Mozos le interesaba lanzar ese mensaje apenas 29 días después de que Ángel Escribano, con quien acabó muy enfrentado, abandonase la presidencia de Indra tras el choque con el Gobierno por el conflicto de interés que suponía la integración de su empresa familiar con la tecnológica. De los Mozos, en ese momento, parecía haber salido con vida de la crisis de gobernanza y apuntaba a renovar su mandato con Ángel Simón como presidente no ejecutivo.
Lo cierto es que a De los Mozos le quedaban apenas 18 días en el cargo, antes de que el consejo de administración informase que no le iba a renovar y que comenzaba el proceso de búsqueda de un nuevo consejero delegado. El ex directivo de Renault, que se había quedado sin aliados dentro de la compañía —fuentes internas señalan que por los pasillos de la empresa se referían a él como el “motor antifusión”, por su pasado en el mundo del automóvil y su supuesta animadversión a una fusión con los Escribano—, se movió hasta entonces como si no estuviese en duda su puesto y comenzó a hablar tanto con Sapa como con Santa Bárbara (filial española del gigante militar estadounidense General Dynamics), dos compañías a las que el anterior presidente de Indra se había enfrentado. De los Mozos intentó reconstruir puentes sin demasiado éxito, pero la cotizada del Ibex 35 siguió adelante en su empeño de arreglar el entuerto con Santa Bárbara.
El 7 de junio, con el sustituto de De los Mozos ya oficializado —Josep Maria Recasens, otro directivo proveniente de Renault—, este medio publicó una entrevista exclusiva con Simón en la que el presidente de Indra admitió que mantenían conversaciones con Santa Bárbara “para cooperar”. A Indra le interesaba, sobre todo, neutralizar la ofensiva judicial de Santa Bárbara, la cual había presentado un recurso ante el Tribunal Supremo contra las ayudas que Industria otorgó a los megacontratos de artillería sobre ruedas y cadenas, que el Gobierno había asignado a Indra y Escribano el año pasado por valor de 7.240 millones. En el momento de la publicación de la entrevista, pendía sobre Indra la amenaza de que Santa Bárbara presentase otro recurso, en este caso ante la Audiencia Nacional, contra los contratos en sí mismos. Previamente, Santa Bárbara había presentado un recurso de alzada al Ministerio de Defensa, el cual fue rechazado.
“Hasta ese entonces, a Santa Bárbara se le había ofrecido que fuera un proveedor en los contratos de artillería, pero ellos querían liderarlos”, indica otra fuente empresarial, que apunta que ni a Indra ni a Santa Bárbara les conviene mantener el enfrentamiento durante mucho más tiempo. Para esta última no solo era desgastante en el plano nacional, sino también de cara a otros posibles clientes fuera de España, apunta esta fuente. Sin embargo, General Dynamics no podía dejar pasar el golpe que le supuso quedarse fuera de un contrato como el de la artillería sobre cadenas —valorado en 4.554 millones—, en el que aspiraba a colocar su plataforma Némesis, que aún no ha vendido a ninguna fuerza armada.
En las últimas semanas, la situación cambió. En primer lugar, Santa Bárbara denunció que Defensa le congeló los contratos de mantenimiento de los carros de combate Leopard y los sistemas de artillería SIAC que se llevan a cabo en la planta de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), lo que se estaba empezando a traducir en despidos. Defensa alegó entonces que la compañía tenía suficientes contratos como para mantener la carga de trabajo. Lo cierto es que la situación entre las partes no es buena a raíz del conflicto judicial que afecta a unos contratos estratégicos para el Estado.
Una semana después, el 17 de junio, curiosamente el mismo día que empezó a trabajar Recasens como nuevo CEO de Indra, Santa Bárbara presentó el mencionado recurso ante la Audiencia Nacional apurando el plazo hasta el final. Lo novedoso fue, sin embargo, que admitió por primera vez la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Indra, que ahora está muy cerca, según afirma otra fuente cercana a las conversaciones.
Ambas compañías habían cambiado entonces de plano: ya no se planteaba a Santa Bárbara como un proveedor, sino como socio en una joint venture, uniendo así las capacidades militares terrestres en un único jugador nacional. Esto acabará con la guerra judicial y dará al Ejecutivo su tan ansiado referente militar de tierra para los grandes contratos militares que ya ha asignado y que están por venir, además de situar a España en una posición más fuerte en Europa.
Queda por ver cómo se articula esta alianza entre Indra y Santa Bárbara de cara a los contratos de artillería, ya que, si bien General Dynamics aspira a vender el Némesis, Indra ya tiene firmado un acuerdo vinculante con la surcoreana Hanwha para utilizar su plataforma K9. La cotizada del Ibex quiere cerrar su acuerdo con Santa Bárbara antes de la junta de accionistas de la semana próxima, en la que también tendrán que ser ratificados en sus cargos Simón y Recasens. Tras la cita con los propietarios de la compañía, se espera que ambos empiecen a rehacer los equipos directivos a su gusto.
