Feijóo entra con torpeza en el legítimo debate sobre el absentismo | Opinión
En el legítimo debate sobre el absentismo laboral entró el martes el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, con torpeza, confundiendo dos fenómenos distintos: las ausencias injustificadas del puesto de trabajo y las bajas médicas. Y reclamando que las personas que estén en situación de incapacidad temporal cobren menos. Es un conflicto innecesario a escasos meses de un año electoral, con el que además se inmiscuye de forma inopinada en la negociación colectiva.
La preocupación de los empresarios por el gran incremento de las ausencias en el trabajo, justificadas o no (y no solo las que se deben a problemas de salud), que se han disparado desde la pandemia, está más que fundada, pero abordar la cuestión poniendo el foco en recortar los ingresos de los enfermos es una forma equivocada de hacerlo. Un gran porcentaje de los trabajadores ya cobra menos cuando está de baja (el sindicato UGT lo cifra en un 80%); solo una pequeña porción dispone por convenio de un complemento hasta mantener el total de su nómina.
Detrás de la subida de los casos de incapacidad temporal hay otros problemas de fondo, como la saturación del sistema público de salud, que ralentiza los procesos médicos y contribuye a que las bajas se cronifiquen. Eso, a su vez, eleva la partida correspondiente de la Seguridad Social.
En cuanto a los casos sin justificar, los inspectores de trabajo deben investigar con todos los medios a su alcance si hay fraude, pero no debe arrojarse una sombra de sospecha generalizada sobre los trabajadores. Es una falta de respeto a los ciudadanos, y una actitud quizá poco inteligente de cara a los electores.
El dirigente conservador, que calificó la situación de “cáncer” –metáfora también desafortunada– afirmó asimismo que la reforma debe producirse con o sin la aquiescencia de los sindicatos. Toda modificación del sistema de bajas médicas debe contar con la participación de todos los agentes sociales. Si bien el Gobierno actual ha optado con demasiada frecuencia por dejar de lado a la patronal en la negociación colectiva, un hipotético Ejecutivo presidido por Feijóo no debería caer en un error similar, y menos en un asunto tan trascendente.
Tanto la Administración como las empresas tienen motivos para la inquietud, pero deben colaborar para buscar soluciones a un problema, o más bien dos (bajas justificadas y absentismo), que afectan a todos.
