Esto empezó con un peón blanco

Todo empezó con un peón blanco. Y eso que su movimiento es el más sencillo, como el que inicia un partido de fútbol con el toque de balón hacia delante, o en diagonal, o fuera del campo si eres del equipo de Luis Enrique. El peón blanco abre cada partida de ajedrez, bifurca los caminos y genera infinitas opciones de juego, quizá por eso dio lugar en los años 60 a una herramienta que es lo más cerca que ha estado un deportista de anticipar su futuro. El físico Arpad Elo desarrolló un método matemático para medir las opciones de victoria de un jugador sobre otro, de hecho, este sistema incluso ajustaba las puntuaciones según el resultado conseguido frente al resultado esperado; su efectividad era tal que hoy en día se usa para establecer el ranking de los ajedrecistas.
