Estados Unidos, ante el desafío de elevar el fútbol a deporte de masas tras el éxito del Mundial

Dos días antes de la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina, Donald Trump ofreció un cóctel en el rascacielos que lleva su nombre en Manhattan, en pleno corazón de Nueva York. Allí, junto a su amigo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, celebró el éxito de organización del mayor campeonato de fútbol de la historia, con la participación de 48 selecciones nacionales que disputaron 104 partidos, más que nunca. Y allí, medio en broma, medio en serio, le dijo a Infantino que Estados Unidos tendría que volver a organizar “de forma inmediata” otro mundial. “Basándonos en las cifras, lo solicitaremos de inmediato”, dijo.
