España se suma a Italia y pide a Bruselas suspender las reglas fiscales por la crisis energética | Economía

España se ha sumado a Italia al demandar a la Comisión Europea “más ambición” en su respuesta a la crisis energética provocada por la escalada bélica en Oriente Próximo. Lo ha dicho este viernes el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha reclamado a la “abrir el debate y aprobar una flexibilización de las reglas fiscales, como con el gasto en defensa”. Es decir, la suspensión temporal de estas normas que encorsetan el gasto de los socios comunitarios, como ya sucedió con la pandemia y la guerra de Ucrania. El líder español, a su llegada a la cumbre de líderes europeos que se celebra en Nicosia (Chipre), ha reclamado además “extender” la duración de los fondos de recuperación al menos seis meses más. Y ha dejado claro que la mera referencia que hizo Bruselas en su primer paquete de medidas frente a la crisis, señalando que los Gobiernos que quieran ya pueden implantar un impuesto extraordinario sobre las grandes energéticas, es insuficiente.
Roma y Madrid no son los únicos que piden más acción a Bruselas, como ha dejado claro este viernes el presidente de Chipre y anfitrión de la cumbre informal de líderes que se celebra en la isla mediterránea, Nikos Christodoulides. El máximo mandatario del país, que preside este semestre el Consejo de la UE, ha señalado que los jefes de Estado y Gobierno han decidido encargar a sus responsables de Economía que presenten, el mes próximo, propuestas fiscales “muy específicas” para afrontar la crisis. “Hemos decidido pedir a los ministros de Finanzas, que se reúnen en mayo, que prosigan las discusiones para que propongan medidas muy específicas a corto plazo sobre la crisis energética”, ha indicado.
Acuciada por su complicada situación fiscal, Italia reclamó la activación de la cláusula de escape que permite suspender el corsé europeo sobre las cuentas públicas de los Estados muy al comienzo de la crisis. La Comisión, por boca del responsable de Economía y Finanzas, Valdis Dombrovskis, rechazó la propuesta con el argumento de que no hay una caída “grave” de la actividad económica y, además, ha señalado varias veces que el margen presupuestario es menor que en crisis anteriores. Pero no ha sido suficiente. Varios países lo pusieron sobre la mesa en la última reunión del Eurogrupo, el órgano que agrupa a los ministros de Economía de la zona Euro, según fuentes conocedoras de cómo fue el debate. Y apuntan que España no estuvo entonces entre ellos.
Pero ahora España, el país que ha activado un paquete de respuesta más ambicioso de la UE por el momento (5.500 millones), une su voz a Italia al pedir “una flexibilización de las reglas fiscales, como se hizo con el gasto en defensa”. La referencia de Sánchez a la factura de seguridad y armamento aclara lo que está pidiendo. Hace algo más de un año fue la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, quien lanzó este debate que acabó con la activación de la cláusula de escape para 17 países. Las nuevas reglas fiscales que se aprobaron a comienzos de 2024 contemplan dos modalidades para que los Gobiernos puedan recurrir al gasto público en situaciones extraordinarias: la primera afecta a un país que puede acogerse si entiende que se dan las causas contempladas; la segunda es una suspensión general.
En el caso del gasto en defensa, la UE optó por la primera modalidad al abrir la mano para que los Estados miembros que lo solicitaran pudieran incrementar esta partida presupuestaria en una cantidad equivalente hasta el 1,5% del PIB sin que ese gasto computara a efectos de cumplimiento de las reglas fiscales. A ella se acogieron 17 países entre los que no está España, que tiene una deuda pública ligeramente superior al 100% del PIB y un déficit público en 2025 del 2,4% del PIB.
Sánchez desarrolló esta posición en la cena que los líderes europeos mantuvieron este jueves, en la cumbre que celebran en Chipre y que se prolonga hasta este viernes. En esa cena, se abordó la crisis energética creada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la expansión del conflicto por toda la región, lo que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, clave para el suministro mundial de petróleo y gas. Entre las medidas que impulsa España en este sentido está que “el gasto en electrificación de la economía [europea] en la apuesta por las energías renovables no compute como déficit”.
Para poder afrontar este gasto, Sánchez ha reclamado la “flexibilización” de las reglas fiscales. Pero también para eso ha pedido extender “de seis a 12 meses” el plan europeo de recuperación, que tal y como fue concebido en la pandemia acaba este año. Lo que propone el presidente español es que los fondos que no han sido usados aún sean empleados “para la electrificación y la transformación energética”. El plazo oficiar para implantar y ejecutar el dinero finaliza, en teoría, entre el 31 de agosto y el 31 de diciembre. Lo que está reclamando ahora el presidente es más tiempo. También en esto Madrid, que siempre ha sido partidario de esa extensión temporal, se suma a reclamaciones pasadas —no ligadas directamente a esta crisis— de otras capitales como Varsovia o Roma.
En definitiva, Sánchez integra el coro de voces que piden más ambición a Bruselas. Ahí se encontrará con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que ya el jueves dijo que Europa debe ser “mucho más valiente” en su manera de afrontar la nueva crisis. “Aprecio la propuesta que ha hecho la presidenta de la Comisión sobre el tema de la energía, es un paso adelante, pero no es un paso adelante suficiente”, consideró la italiana, que comparte que se relajen las normas sobre ayudas públicas para apoyar a hogares y empresas. Sin embargo, recordó que no todos los países tienen el mismo margen fiscal y, por tanto, la misma capacidad de gasto si no se suelta el corsé sobre las cuentas públicas.
Tanto Sánchez como Meloni escucharon a Von der Leyen, quien presentó este jueves por la noche a los Veintisiete el paquete de medidas a corto plazo, y también otras propuestas más estructurales que su equipo ha elaborado como respuesta a la crisis.
El otro punto en el que coinciden España e Italia es la reclamación de que se impulse un mecanismo europeo para gravar los beneficios extraordinarios (los llamados windfall profits o beneficios caídos del cielo) que están amasando las compañías energéticas a raíz de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Tenemos que hacer una acción coordinada para que se vuelva a crear, como hicimos durante la crisis energética de Rusia, un impuesto a las grandes empresas energéticas, un impuesto extraordinario para permitir financiar buena parte de las respuestas que nos están llevando ahora mismo a protegernos a los ciudadanos, a las empresas y a las industrias”, ha subrayado Sánchez.
España, junto con Alemania, Italia, Austria y Portugal, reclamó hace unos días al Ejecutivo comunitario un marco legal sólido para gravar esas rentas inesperadas en el sector, con el objetivo de evitar que el coste de la crisis energética recaiga exclusivamente sobre los consumidores y sobre el erario público. Pero Bruselas es reacia a hacerlo a nivel europeo y prefiere dejar en manos de los países la puesta en marcha de este tipo de medidas.
