El transporte marítimo mundial se atasca entre conflictos y crisis climáticas

El cierre del estrecho de Ormuz, punto estratégico que representa más del 10% del comercio mundial y del 20% del suministro de petróleo, está suponiendo un duro golpe para el transporte marítimo, que no deja de encajar sobresaltos geopolíticos y meteorológicos. Al bloqueo de esa arteria vital de Oriente Próximo se ha sumado la amenaza de los hutíes de Yemen sobre el tránsito en el Mar Rojo, que afecta al paso por el Canal de Suez. Y a este complejo escenario se añade ahora la decisión del Canal de Panamá de restringir el tránsito de barcos a causa de la sequía, pues la infraestructura precisa de agua dulce para operar las esclusas. La sequía en Centroamérica, ligada al fenómeno de El Niño, es el último golpe para un sector que sufre desde hace meses el drástico encarecimiento de los fletes, que han subido un 140% desde febrero, y del combustible. Y que ve cómo el control de los pasos clave para el comercio mundial se ha convertido en escenario central de la geopolítica y los conflictos bélicos.
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