El plan de ajuste de Volkswagen amenaza el futuro de las fábricas españolas
Las espadas están en alto en el grupo Volkswagen tras la reunión del consejo de supervisión celebrado este jueves. En ella, el gigante automovilístico lanzó varios mensajes preocupantes, como que tiene intención de reducir a la mitad su gama de modelos, recortar su producción mundial a un máximo de nueve millones de coches anuales y que concentrará sus inversiones en aquellos segmentos y modelos más atractivos para la empresa. Fuentes cercanas al consorcio germano indican que la reunión “fue tensa” y recuerdan que, sea cual sea el plan final que acometa el consorcio, deberá contar con el consenso del consejo de supervisión, en el que están representados tanto los trabajadores como los accionistas —entre ellos el Estado de Baja Sajonia, con dos asientos—. “Nuestro objetivo es claro: para 2030, convertiremos al grupo Volkswagen en la compañía automovilística más atractiva del mundo”, afirmó el consejero delegado del fabricante, Oliver Blume, en un comunicado. Las fábricas españolas contienen el aliento.
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