El miedo a la IA alcanza a las grandes telecos: el nuevo modelo de Meta hace caer a Telefónica

¿Podrá la inteligencia artificial renegociar el contrato del móvil, cambiar de compañía eléctrica o reducir automáticamente la factura de internet? La pregunta, que hasta hace poco sonaba futurista, empieza a inquietar a muchos negocios. Primero fueron las aseguradoras, esta primavera, cuando el acuerdo entre OpenAI y la española Tuio demostró que ChatGPT podía elaborar presupuestos de seguros para los clientes. Después llegaron las empresas de software, castigadas en Bolsa por el temor a que los nuevos modelos de IA automatizaran tareas profesionales cada vez más complejas, en particular la programación o la consultoría. Ahora la preocupación ha llegado a las telecomunicaciones.
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