El gol de Guruzeta y las manos de Unai Simón devuelven el aire al Athletic | Fútbol | Deportes
El Athletic Club encontró en San Mamés algo más que una victoria: un alivio necesario en medio de la urgencia. El equipo bilbaíno llegaba presionado por la clasificación y por un discurso institucional que apelaba a la unidad. Jon Uriarte, tras su reelección, había sido claro: “Necesitamos el apoyo de todos para conseguir los puntos que aseguren la permanencia”. Ernesto Valverde, desde el banquillo, insistía en la misma idea. Y el Athletic, sin brillo pero con oficio, respondió de la mejor manera.

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Unai Simón, Aymeric Laporte (Dani Vivian, min. 74), Andoni Gorosabel, Yeray Álvarez, Yuri Berchiche (Adama Boiro, min. 80), Mikel Jauregizar, Íñigo Ruíz de Galarreta (Alejandro Rego, min. 64), Iñaki Williams, Alex Berenguer (Oihan Sancet, min. 64), Nico Williams (Robert Navarro, min. 64) y Gorka Guruzeta
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Sergio Herrera, Valentin Rosier, Jorge Herrando (Moi Gómez, min. 83), Javi Galán, Enzo Boyomo, Aimar Oroz (Kike Barja, min. 77), Rubén García (Raúl Moro, min. 70), Víctor Muñoz, Lucas Torró (Iker Muñoz, min. 70), Jon Moncayola (Raúl García, min. 83) y Ante Budimir
Goles
1-0 min. 15: Guruzeta
Arbitro Victor García Verdura
Tarjetas amarillas
Mikel Jauregizar (min. 9), Aimar Oroz (min. 47), Williams (min. 96), Moi Gómez (min. 97)
Tarjetas rojas
Mikel Jauregizar (min. 90)
El triunfo ante Osasuna ha dejado dos nombres propios. El primero, Gorka Guruzeta, que volvió a cumplir con el gol, afianzándose como el recurso más fiable en ataque. En un equipo al que le cuesta generar, su capacidad para aparecer en el momento justo se ha convertido en un salvavidas. El segundo, determinante, Unai Simón. El guardameta sostuvo al equipo en los momentos críticos con dos intervenciones de enorme valor: un penalti detenido a Budimir y un cabezazo posterior del delantero croata que ya se inscribe entre las paradas de la temporada.
La acción del penalti pudo marcó el desarrollo del derbi de San Mamés. Un remate de Boyomo impactó en la mano de Yeray. El colegiado no lo apreció en directo, pero la intervención desde el VAR de Del Cerro Grande llevó a la revisión. Tras observar la jugada, decidió señalar la pena máxima. Fue entonces cuando emergió Simón para cambiar el rumbo emocional del partido.
Más allá del resultado, el Athletic volvió a dejar dudas. Le faltó juego, continuidad y una idea clara con balón, una constante a lo largo de la temporada. Sus principales figuras siguen lejos de su mejor nivel. Oihan Sancet comenzó en el banquillo, síntoma de su irregularidad, mientras que Nico Williams, decisivo en la jugada del gol, fue sustituido con aún media hora por disputarse.
El tramo final añadió tensión con Osasuna buscando el gol del empate. A falta de diez minutos, un susto heló San Mamés y sumió al estadio en un silencio denso con Yuri Berchiche sobre el césped de San Mamés y atendido por los médicos. El lateral tuvo que abandonar el terreno de juego y lo hizo con la mano en el pecho. Unos minutos más tarde, el Athletic se quedó con un hombre menos por la expulsión de Jauregizar. El Athletic resistió. Sin alardes, sin resolver sus carencias, pero con lo imprescindible: un resultado que le permite respirar.
