El Estudiantes se aferra a la “ilusionante” venta del club pese al “miedo” de la afición: “Parece que han descubierto petróleo en el Magariños” | Baloncesto | Deportes
Pocos días antes de que el Movistar Estudiantes se jugara por quinta temporada consecutiva el ansiado ascenso a la Liga Endesa en la final a cuatro de la Primera FEB, el segundo escalafón del baloncesto nacional, la directiva del club madrileño recibió un jugoso correo electrónico. El remitente era Diego Megía, líder de la gestora de fondos Taula Capital y fundador de la asociación CRIS contra el cáncer, que dejó constancia tanto por escrito como por teléfono solo unos minutos después su firme deseo de comprar la entidad.
La noticia se guardó bajo llave en las oficinas del club colegial, inmerso en el tramo más decisivo de la temporada. Nada supo la plantilla del Estudiantes cuando viajó a Coruña para ultimar la preparación de la final four. Tampoco cuando esquivó el primer escollo ante el Oviedo (79-71). Mucho menos en las horas previas al choque definitivo ante el Leyma Coruña. Sin preocupaciones extra y con el objetivo cristalino, el Estu se plantó a seis minutos del bocinazo final con 15 puntos de renta sobre el cuadro coruñés. El regreso a la ACB estaba cerca. Tiró por la borda la ventaja, sin embargo, a medio minuto del final, y en la prórroga, maniatado por sus propios temores, dejó escapar el sueño por quinto año consecutivo (97-100).
“El miércoles 10 de junio, ya con la final four terminada, empezamos las conversaciones para abordar la venta del club”, apuntó este miércoles el presidente saliente, Ignacio Triana, voz cantante bajo el asfixiante bochorno del Magariños, donde los cañones de aire acondicionado fallaron en el peor momento, justo cuando el club ofrecía explicaciones a cerca de 200 aficionados, socios y accionistas sobre el parqué que antaño devoró a las plantillas más poderosas de Europa.
COMUNICADO OFICIAL
El Club Estudiantes informa del acuerdo alcanzado para la transmisión de las acciones de los accionistas de referencia.
🗓️ El 24 de junio, a las 19:00h, celebraremos un encuentro informativo en el Movistar Academy Magariños.
ℹ️ Comunicado completo en la web. pic.twitter.com/KTiCSEXrIW
— Movistar Estudiantes (@MovistarEstu) June 19, 2026
Una semana después, ya con las negociaciones con Megía “muy avanzadas”, la directiva colegial recibió una segunda oferta liderada por el empresario Jaime Siles, director ejecutivo de IFM Investors, que prometía una inyección cercana a los 34 millones de euros: seis para la compra del club y el resto repartido en un programa de financiación a tres años sustentado en diversos patrocinadores. “Aunque nos dejaba dudas de inicio, era igual de atractiva que la primera”, aclaró el todavía presidente; “pero les trasladamos que ya teníamos otra en marcha y que lo ideal era que corrieran, que se dieran prisa”.
Solo unas horas después, el jueves 18 de junio, los consejeros del Estudiantes se reunieron en el número 129 de la calle Serrano y concluyeron que la oferta de Megía, cifrada en 21 millones de euros (15 de ampliación de capital, de los cuales seis llegarían ahora y nueve en los próximos tres años, más otros seis por la compra del club y la disposición a invertir más si fuera necesario), cumplía todos los requisitos de una entidad que está muy cerca de saldar la deuda que arrastra desde 2010. “Es una oportunidad irrechazable que consolida, además, un proyecto ambicioso en lo deportivo”, añadió Triana bajo el tragaluz del Magariños. “Y seamos claros, tenemos la garantía de que Megía es alguien que se puede permitir perder dinero en el Estudiantes. No queríamos ser el nuevo Akasvayu Girona”.
Inclinada la balanza entre las dos ofertas, comenzó lo que diversas fuentes internas señalan como una “pataleta sucia y desmedida” de Jaime Siles. Tras sugerir en diversos medios de comunicación, en los pasillos de la Federación Española de Baloncesto (FEB) y en el Consejo Superior de Deportes (CSD) que la junta saliente había “tomado atajos interesados” para entregarle las llaves del club a Megía, el empresario valenciano se personó el miércoles en el Magariños. Fue el primero en intervenir en el turno de ruegos y preguntas, algo que ya temían desde la directiva. Se levantó, caminó hasta el atril de Triana y se dirigió entonces a los socios y accionistas del Estudiantes: “Quiero que me pongáis cara y que sepáis que las cosas no se han hecho bien”.
La tensión escaló de inmediato. “Permíteme, Jaime, que califique tu comportamiento como el de alguien que no sabe perder. Y eso, en el Estudiantes, se te iba a hacer muy cuesta arriba”, arrancó Triana sin perder de vista a Siles. “Te has dirigido a los medios con falsedades por una rabieta, un berrinche que, cuando tomes distancia, entenderás que solo te va a perjudicar a ti y a tu imagen”.

Frenó en seco el enfrentamiento cuando la afición dijo basta. “Lo que tengáis que resolver, hacedlo entre vosotros, este no es el momento ni el lugar, aquí hemos venido a hablar del futuro del Estudiantes”, exclamó micrófono en mano uno de los fieles más veteranos del club. “Paremos esto porque nos hace daño”, suplicó otro; “no somos el Real Madrid, nosotros no somos capaces de sostener todo el ruido que ha rodeado al club en los últimos días”.
Ambos representan, en cualquier caso, el sentir de la afición colegial. “Quién nos iba a decir que íbamos a estar aquí debatiéndonos entre dos ofertas millonarias para comprar el Estu, ¡nuestro Estu!”, reconoce a este periódico un abonado del club. “Estoy ilusionada, la verdad”, se anima otra, también accionista de la entidad; “la cosa pinta bien y quiero confiar, pero es inevitable sentir miedo. Preocupación al menos. Dos ofertas tan de repente, tan seguidas… ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Algo pasa. Parece que han descubierto petróleo en el Magariños”.
En lo deportivo, el Estudiantes “no aspira a fichar a Kevin Durant y a Stephen Curry”, como reconocen con sorna desde la junta saliente, pero sí a recobrar la fuerza perdida en la inagotable lucha por el regreso a la ACB. “Queremos consolidar el equipo masculino para aspirar pronto a competiciones europeas”, ambicionan fuentes internas del club, conscientes de que con la venta, aún pendiente de aprobación en los despachos del CSD, el club dejará de ser el tercer presupuesto de Primera FEB para dar un importante salto cuantitativo en la segunda categoría del baloncesto patrio. “La plantilla del femenino está hecha, así que los cambios vendrán en el otro lado”, sentencian las mismas fuentes a EL PAÍS. “Con todos los respetos, no puede ser que con 15 de ventaja a seis minutos del final y con jugadores experimentados como Granger o Salin en plantilla perdamos el ascenso con el Leyma Coruña. Esto tiene que cambiar. Tenemos que recuperar el gen ganador. Y eso implica un esfuerzo de todos. Desde el nuevo dueño hasta el último utillero”.
