El base de Indiana Pacers, al que apodaron ‘Haliburger’ y que dominó la NBA en su posición en las últimas temporadas, ha hecho pública su lucha contra el herpes zóster: Tyrese Haliburton sufre gordofobia en redes tras los efectos de un tratamiento médico: no eran las “hamburguesas”, era la medicación | Baloncesto | Deportes

Indiana Pacers comenzó este siglo perdiendo unas finales de la NBA en seis partidos ante los Lakers de una generación. Comandados con una pareja de estrellas, Kobe Bryant y Shaquille O’Neal, con tanto carisma y ganas de protagonismo que acabaría saltando por los aires cuatro años después. Tendrían que pasar 25 años para que el trío talentoso, formado por Mark Jackson, Jalen Rose y el veterano Reggie Miller, fuese reemplazado por otro, el de Pascal Siakam, Myles Turner y Tyrese Haliburton.

Cuando Haliburton cayó sobre el parquet tras estar siete minutos en pista en el séptimo y definitivo partido de las finales ante Oklahoma City Thunder, las esperanzas de los Pacers se difuminaron. Sobre el suelo, llorando el base originario de Wisconsin, mientras le consolaba la estrella rival, el canadiense Shai Gilgeous-Alexander. El diagnóstico fue una rotura del tendón de aquiles. Ahora, a la vez que prepara su regreso a las pistas, ha confesado que lo que más teme no es superar una de las lesiones más graves que puede sufrir un deportista, sino una enfermedad con la que convive desde hace dos meses: el herpes zóster, un sarpullido que se manifiesta con pequeñas ampollas cutáneas, habitualmente en la zona de la espalda y causado al reactivarse el virus de la varicela zóster.

Su vuelta se esperaba para el final del fin de semana del All-Star, a mediados de febrero. Pero Haliburton no volvió y a la ausencia le sucedió el silencio. El jugador nunca dejó de estar en la dinámica del vestuario, así lo quiso su entrenador, Rick Carlisle, con un doble objetivo: por un lado, que se le hiciese más llevadera la lesión y generar química entre sus compañeros; por otro, que aumentase su conocimiento sobre la pista observando la dinámica de sus compañeros sin él.

Ha sido un año duro, que ha concluido con una dinámica negativa en balance de partidos, con 19 victorias y 63 partidos, y un penúltimo puesto en su conferencia. Nada que ver con el equipo que el año pasado levantó el campeonato del Este en una emocionante final ante sus archienemigos, los New York Knicks.

Gran compañero y líder de los suyos, Haliburton ha ido a ver a su equipo en numerosas ocasiones, viajando con ellos incluso en las giras de temporada regular, y se ha dejado ver también en numerosas ocasiones apoyando a sus vecinas, la jugadoras de Fever, de la WNBA: “Amo el baloncesto. Siempre siento que hay algo que aprender, no importa en la categoría que sea. Por eso me encanta este deporte”, ha explicado en una reciente rueda de prensa.

Pero a este silencio, le sucedió el ruido de los comentarios y las publicaciones en redes sociales sobre su aspecto físico, baja forma y motes maliciosos como “Haliburguer”, —haciendo referencia a que su aumento de peso se debía a comer hamburguesas—. Los odiadores y aficionados enfurecidos tenían su propio diagnóstico, o más bien una sentencia: no se estaba tomando en serio su recuperación.

Y al odio le siguió una breve frase acompañada de emoticonos en X: “He jugado un cinco contra cinco por primera vez desde junio”, publicó el pasado 9 de abril. Con el final de la temporada regular, Haliburton ha decidido que acallar falsos rumores con sus propias palabras.

Cuando estaba a punto de jugar el cinco contra cinco a finales de febrero, le llegó un diagnóstico inesperado, pero que le venía de familia. Se trataba del herpes zóster. “Mi padre lo tuvo”, dijo el jugador. Durante las finales de todo lo que se comentó en redes sociales, solo había una verdad: “Estoy en peor forma que nunca, el dolor nervioso lo hace imposible y lo peor es que no se puede hacer nada, más que esperar, espero que se vaya pronto”.

Haliburton se puso gafas, pero no tiene un problema de visión: “Las llevo para no tocarme la cara, tengo el ojo hinchado todo el rato y me siento un desgracias”, aseguró en rueda de prensa. Lo ha hecho tanto que se ha quedado sin pelo en su ceja derecha. “Estoy tomando mucha medicación. Obviamente me ha provocado ganar peso y verme más gordo y eso ha generado conversaciones muy duras en las redes sociales, ¿pero qué puedes hacer al respecto?“, lamentó.

Con la incertidumbre de cuándo se irá el dolor y el picor, Haliburton mira hacia el futuro. Durante todo este proceso, su pívot cambió de aires y se fue a Milwaukee con el griego Giannis Antetokounmpo. Ahora, planea su asociación con el croata Ivica Zubac, quien apenas ha podido disputar cinco partidos con su nuevo equipo por una lesión en las costillas: “Habiendo visto jugar a Zu y muchísimo baloncesto todo este tiempo, estoy muy emocionado de la asociación que podemos crear. Creo que su habilidad para generar pantallas será algo nuevo para mí”, ha vaticinado el base. Quién sabe a dónde podrá llevar a India este nuevo trío, pero seguro que Siakam los espera con ilusión.

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