Cuando el mercado se convierte en un casino

Ya no se invierte a largo plazo. La tenencia media de una acción en cartera se ha reducido de los ocho años de mediados del siglo pasado a apenas seis meses en la actualidad. Eso, en parte, se debe a la mejora exponencial de la tecnología. Antes, comprar acciones era una odisea. Ahora solo hace falta un clic y la ejecución es instantánea y casi gratuita. No se ha democratizado solo el acceso, sino también la información. De hecho, el problema hoy es el opuesto: hay sobreabundancia y a menudo se confunde con opiniones sin fundamento alguno. Además, la inteligencia artificial hace de la inversión algo aún más terrenal. Puede ser una compañera excelente a la que preguntar sobre los conceptos que resulten más lejanos y pedir consejo sobre la mejor manera de proceder.
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