Cuando el hijo pródigo regresa al equipo de su vida: Ander Herrera y Sergio Canales, dos casos de jugadores en las antípodas del fútbol | Deportes

Regresar al club en el que todo empezó o que se lleva en el corazón es uno de los gestos más simbólicos del fútbol. Hay muchos matices detrás de una vuelta en la que no entran en juego ni el dinero ni la categoría. Muchos lo hacen para poner el broche final a sus carreras en aquellos lugares donde una vez fueron felices; otros lo hacen en el mejor momento del club; y una pequeña minoría busca ser una figura clave en la adversidad. Ander Herrera es el último ejemplo de jugador que ha regresado a casa, a su Real Zaragoza, 15 años después de su precipitada salida por la grave situación económica en la que se encontraba el club en 2011.
El vasco, criado en Zaragoza y una de las joyas de la cantera maña, tiene por delante el que probablemente sea uno de los mayores desafíos de su carrera: encabezar el proyecto con el que los zaragocistas buscan el ascenso a Segunda División después de su caída a Primera RFEF tras una temporada para el olvido. El propio Herrera ha calificado este regreso como un “sueño”. “Volver al Real Zaragoza no entiende de categorías ni de contratos, sino de ilusión, proyectos y cariño”, afirmó en su presentación. Aunque le hubiese gustado volver “gratis”, el futbolista tiene que cobrar obligatoriamente el salario mínimo de la competición (unos 25.000 euros al año). Aun así, tal y como anunciaron en la rueda de prensa, este dinero irá destinado en su totalidad a la Fundación del club, que tampoco ha tenido que pagar por su traspaso al acabar su contrato con el Boca Juniors.
En su exitosa trayectoria ha ganado 11 títulos y ha pasado por equipos como el Athletic, el Manchester United, el PSG y Boca Juniors, en todos ellos con un papel importante, y siempre ha llevado al Real Zaragoza por bandera. El jugador nunca ha ocultado su deseo de regresar a su casa, pero la situación del equipo, que encadenó 13 años en Segunda División, y su elevado salario no permitieron que eso ocurriera. En una entrevista concedida a la revista Líbero en 2020, ya le preguntaron por la posibilidad de regresar a la capital aragonesa. “Claro que quiero. Muchas veces lo pienso, no quiero precipitar las cosas. Volver a casa me llama mucho”.
Esa pasión llegó incluso a transmitirla a compañeros de todos los equipos en los que ha jugado. Esa “turra”, como él la califica, se confirmó en el vídeo que le preparó por sorpresa su nuevo equipo. “Sé que te hace mucha ilusión, sé que te hace muy feliz, sé que debe ser un momento único para vos volver otra vez a casa”, afirmó el futbolista Di María, con quien coincidió en el Manchester United y en el PSG, y que recientemente también ha vuelto al club donde debutó hace 20 años, el Rosario Central. “Sabemos de la importancia que tienes para la institución, el sentido de pertenencia y estoy seguro de que el Real Zaragoza está recuperando un hijo pródigo de la casa y que le va a dar mucha satisfacción a toda la afición”, dijo por su parte Diego Milito, quien vistió la elástica blanquilla durante tres temporadas.
Esa satisfacción de la que hablaba Milito en el vídeo no es del todo cierta. Aunque una parte de la afición ha recibido a Herrera como un héroe que llega para ayudar al club, otro sector no se ha mostrado tan receptivo con el fichaje. Que siempre haya expuesto su deseo de volver y lo haya hecho casi al final de su carrera no gusta a esos detractores, que consideran que debería haber vuelto hace tiempo. Sea como fuere, ahora el futbolista es uno de los líderes de una plantilla prácticamente renovada que busca devolver la ilusión a una afición desencantada con el club. A pesar de todo, ya suman casi 20.000 abonados en esta desconocida y nueva andadura para ellos en la tercera categoría.
El caso de Herrera recuerda en muchos puntos al de Lucas Pérez, que regresó al Dépor en 2023 cuando el club de su vida encadenaba su tercera temporada consecutiva en Primera Federación. “Yo no vengo a la tercera división, vengo al Deportivo”, afirmó en su presentación. Cuando tomó esa decisión, vestía la camiseta del Cádiz. Renunció a contratos, rechazó ofertas, bajó dos categorías y tuvo que poner medio millón de euros de su propio bolsillo para ayudar a costear un fichaje que entonces era inalcanzable para el equipo de su vida. En una entrevista con El País Semanal, defendía que uno de sus últimos sueños era ascender a Segunda División. Lo consiguió una temporada después y él fue el encargado de anotar el tanto del ascenso, después de convertirse en el líder del equipo. Aunque era feliz, se vio obligado a abandonar el Dépor meses después de la gesta. Según explicó tiempo después, el club había querido prescindir de él cinco meses antes de ese ascenso. Ahora, sin equipo y con el Dépor en Primera División, no parece que su sueño de retirarse vistiendo la camiseta blanquiazul se vaya a cumplir. Eso sí, cumplió su promesa de volver y ayudar cuando más se le necesitaba.
Otro caso más reciente es el de Santi Cazorla, que regresó al Real Oviedo en 2023, equipo del que salió en 2003 camino del filial del Villarreal. Y lo hizo cobrando el salario mínimo de Segunda División (91.000 euros), cediendo al club sus derechos de imagen y añadiendo una cláusula por la que el 10% de las ventas de su camiseta debían ir destinadas a la cantera del club. “Defender los colores de este equipo en el fútbol profesional es la ilusión que tenía desde niño. Surgió la oportunidad y aquí estamos, intentando aprovechar e intentando aportar todo lo que pueda”, afirmó en una entrevista con EL PAÍS en 2023. Esa misma temporada, alcanzaron los puestos de playoff de ascenso a Primera División. No lo consiguieron. Hubo que esperar un año para que aquel sueño se cumpliese. El Real Oviedo regresaba a la categoría de oro más de dos décadas después. Y él era el héroe de aquella plantilla. Cazorla marcó el gol ante el Almería que metió al equipo en la final del playoff ante el Mirandés. El asturiano cumplía su sueño de jugar en Primera con su equipo, pero tras una mala temporada, el Real Oviedo descendió. Tres años después del fichaje y a sus 41 años, Cazorla se ha retirado vistiendo la camiseta del club que le vio nacer como profesional.
Sergio Canales, un caso diferente
Los anteriores jugadores regresaron al club de su corazón en momentos de necesidad, pero en el otro extremo de la balanza se encuentra Sergio Canales, que también ha vuelto a casa, pero en uno de los mejores capítulos del Racing de Santander. El centrocampista ha firmado por dos temporadas con el club cántabro, del que salió en 2010 dirección al Real Madrid como una de las figuras más prometedoras del fútbol español. “Llevo bastante tiempo visualizándome aquí. Os doy las gracias por el interés y por todo lo que habéis hecho para que pueda estar hoy con vosotros. Os seguía desde la lejanía y creo que hablo por todos cuando digo que estoy orgulloso de este equipo. En nuestras conversaciones insistí mucho en que, si venía, era porque me sentía totalmente capaz de afrontar este desafío”, fueron las palabras que pronunció en su presentación.
Las conversaciones para su regreso comenzaron hace meses, aunque con el tiempo recibió llamadas de otros clubes. “La decisión estaba tomada. Tenía claro que quería venir aquí y ya estoy donde quería”, afirmó. En una entrevista con Cadena Ser en noviembre de 2025, el futbolista, cuya carrera ha estado marcada por las lesiones, reconoció que no volvería al Racing a cualquier precio, ya que necesitaba encontrarse bien deportivamente hablando: “Lo que voy a intentar es retirarme estando bien, cuando sienta que bajo mi nivel y que físicamente no voy a estar para rendir… Si estoy en un nivel que no puedo rendir para ir al equipo de mi ciudad y que me dio el ser profesional, tampoco podría”.
Después de pasar por el Real Madrid, el Valencia, la Real Sociedad, el Real Betis y el Monterrey y ganar cuatro títulos en su trayectoria, reconoce que “volver al Racing es lo más importante de su carrera”. Está por ver cuál es el rol que Canales tiene en este Racing de Primera División.
Lo que se demuestra es que, al final de una trayectoria deportiva, lo que menos importa, en muchos casos, es la cantidad de goles que se hayan marcado o los títulos conseguidos. El cariño de la afición y el ser recordado por la grada vale mucho más, y sobre todo si tu último baile también supone un regreso a los inicios.
