Cómo leer la transición energética en clave de competitividad
Por el estrecho de Ormuz pasaba hasta su cierre en febrero de este año alrededor del 20% de todo el petróleo y gas del mundo. Tras el ataque estadounidense, Irán le puso puertas al mar y con ello a una buena parte de la fuente de energía que aún hace girar el mundo. No se había experimentado una perturbación en el suministro de esta magnitud desde la crisis del petróleo en los setenta, y la independencia, competitividad e industrialización que el informe Draghi había soldado a la transición energética adquirieron un sentido más profundo. “El debate ha cambiado”, dijo Maria João Ribeirinho, socia sénior de Mckinsey & Company, en un encuentro organizado esta semana por la consultora en colaboración con EL PAÍS. “Se ha girado de discutir mucho la sostenibilidad, incluso asociada a objetivos climáticos, etcétera, a discutir sobre competitividad y resiliencia”, añadió.
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