Bruselas reabre el debate de los eurobonos para la emergencia climática

Superincendios que han obligado a evacuar a centenares de miles de personas. Olas de calor desde Estocolmo, con su deshielo ártico, hasta Algeciras, con el aire caliente que viene del Sáhara. Sequías que dejan sin pasto al ganado en los ecosistemas más húmedos. Y distopías climáticas: el caudal del Danubio y del Rin se ha evaporado y los europeos, lejos de asustarse, han organizado fiestas en esos lechos resecos de esos grandes ríos, que dejan ver las carcasas de barcos hundidos en las guerras mundiales. Bruselas suele saltar como un resorte ante las grandes crisis financieras y geopolíticas, pero esta vez las alarmas se activan tras un verano extremo. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, planteará en los próximos días un acelerón en la agenda verde, que lleva dos años durmiendo el sueño de los justos, ante la emergencia climática. Ribera pondrá sobre la mesa dos opciones tan ambiciosas como políticamente espinosas: la emisión de deuda común para financiar inversiones y un impuesto a las petroleras.
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