Antonelli no está para rodeos y se lleva la ‘pole’ del GP de EE UU

El 21 de octubre de 2007, Kimi Raikkonen sacó tajada de la guerra civil que estalló en McLaren entre Fernando Alonso y Lewis Hamilton, para proclamarse campeón del mundo y encumbrar a Ferrari solo tres años después del último título, logrado por Michael Schumacher. Cuando el Hombre de Hielo cruzó la meta en Interlagos como ganador, y Chris Dyer, su ingeniero de pista, le soltó por la radio un mensaje que se ha convertido en icónico —“Según mis cálculos, eres campeón del mundo por un punto”, le comunicó el británico—, otro Kimi daba sus primeros pasos en casa de los Antonelli, en Bolonia, una ciudad universitaria que se encuentra en la Emilia Romagna, al norte de Italia, en un área bautizada como Valle del Motor’, por la industria que prolifera en la zona y que concentra marcas como Ferrari, Lamborghini o Pagani. Marco, el padre de la criatura, corría con turismos y pronto le contagió a su hijo el virus de la velocidad. Apenas 19 años después, el chaval tiene a su alcance este domingo (21:00 horas, Dazn), en Austin, la primera oportunidad de destripar uno de los récords más llamativos que existen en cualquier disciplina deportiva, también en la Fórmula 1: el de convertirse en el campeón más joven de siempre.
