Alcaraz descarta Roland Garros por la muñeca: “Es un momento complicado para mí” | Tenis | Deportes

Advertía Carlos Alcaraz que no correría riesgos, que no se precipitaría y que si tenía que hacer un parón prolongado, e incluso descartar Roland Garros, lo haría. Y así es. El tenista español, de 22 años y lesionado recientemente en el Godó, anunció este viernes que tras haberse sometido a una segunda exploración médica descarta las citas venideras del Masters de Roma (del 6 al 17 de mayo) y el grande francés (del 24 al 7 de junio). El murciano se dobló la muñeca derecha durante el estreno en Barcelona del día 14, frente al finlandés Otto Virtanen, y se dañó el tendón de la articulación. Renunció primero a Madrid y ahora tacha también París, donde triunfó los dos últimos años.
Tras competir en la primera ronda del Godó, el número dos del mundo convocó al día siguiente una rueda de prensa de urgencia en la que comunicó que abandonaba el torneo y, también, que la lesión detectada era “más seria” de lo que él y su equipo pensaban. Posteriormente confirmó que tampoco competiría en la Caja Mágica—“ojalá nos veamos pronto”, deseaba— y en la propia capital española ya dejó entrever que no las tenía todas consigo. La lesión era importante. En el marco de la gala de los Premios Laureus, coincidiendo con su premio a Deportista del Año en 2025, el tenista afirmó: “La siguiente prueba va a ser crucial. No puedo dar un plazo para volver”.
Al suspense le sucede ahora un descarte categórico. “Después de los resultados de las pruebas realizadas hoy, hemos decidido que lo más prudente es ser cautos y no participar en Roma y Roland Garros, a la espera de valorar la evolución para decidir cuándo volveremos a la pista”, transmitió por medio de sus redes sociales. “Es un momento complicado para mí, pero estoy seguro de que saldremos más fuertes de aquí”, prolongó Alcaraz, que por segunda vez en su carrera se cae de antemano de un gran torneo. La primera fue en 2023, cuando una maniobra explosiva durante un entrenamiento le privó de jugar en el Open de Australia. Entonces se lastimó la pierna derecha.
En las últimas fechas, el murciano había ido trufando sus declaraciones de mensajes preventivos, teniendo en cuenta la exigencia de su reto y los antecedentes. Jugar cinco torneos de manera sucesiva, o sea, riesgo elevado: Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros. Siempre tuvo que frenar. “Voy a escuchar a mi cuerpo”, exponía. “Y si hay que descansar, se descansará”, agregaba también en Barcelona, donde su muñeca se venció al intentar restar uno de los potentes servicios de Virtanen. Alcaraz abandonó ese día la pista con la sensación de que el percance se quedaría en unas “molestias”, pero al comunicar su marcha, su rostro expresaba algo muy diferente. La inquietud se había multiplicado.
De alguna forma, su gesto fue transformándose con el paso de los días y conforme iba jugando partidos, la sensación de que en un momento u otro debería frenar o contemporizar crecía. Así sucedió los años previos. Siempre, por una razón u otra, tuvo que parar: tobillo, muñeca izquierda (artritis), antebrazo, muslo… Aun así, partió el mes con la idea de jugarlo todo. “Esa es la idea. Es muy exigente física y mentalmente. La semana en Barcelona es quizás cuando debiera descansar, pero es un torneo muy especial para mí”, expresaba a su llegada a Montecarlo, donde fue superado por Jannik Sinner; “mi plan es cuidar mi cuerpo lo máximo posible durante los partidos, y jugar toda la gira”.
A pesar de la vigilancia exhaustiva del físico y de su juventud, el cuerpo de Alcaraz tiende a ser quebradizo. La transformación —de la estructura liviana con la que aterrizó en la élite a una bastante más musculada, perceptible a inicios de 2022— no ha impedido que sufra varios contratiempos más o menos reseñables, aunque ninguno de ellos de gravedad. De momento, el tenista no ha precisado cuál es la lesión exacta en la muñeca, pero en los Laureus (día 20) posó con una férula protectora que inmoviliza la articulación; señal, en algunos casos, de una tendinopatía (inflamación) o bien de un mal mayor. Esa noche evitó referirse al problema, pero sus palabras dejaron un poso de incertidumbre.
Sin rodeos, mareos y evitando las especulaciones, Alcaraz confirmó su ausencia en París cuando Sinner todavía no había resuelto el pulso con Benjamin Bonzi en la central de la Caja Mágica. Su ausencia brinda al italiano (24 años) la oportunidad de incrementar de manera considerable la renta en el ranking, que domina desde el triunfo en el desenlace de Montecarlo. El español perderá 1.000 puntos por el título de hace un año en Roma y 2.000 más por el de Roland Garros. Hoy por hoy, la distancia entre ambos es de 440, pero al murciano no le ocupa más que recuperarse de la muñeca respetando los tiempos y el proceso, sin forzar. Este año, Alcaraz ha disputado 25 partidos (22 victorias y tres derrotas), distribuidos en seis torneos.
