¿El fin de la era de tipos bajos?

Imagínese un mundo en el que Estados Unidos, Europa y Japón llevasen varias décadas resolviendo todos sus problemas económicos con el mismo recetario de tres ingredientes: bajar tipos, comprar deuda y aumentar el gasto público. ¿Que el consumo flojea? ¡Más madera! ¿Que la inversión no despega? ¡Más madera! ¿Que llueve en agosto? ¡Más madera!, por si acaso… Como aquel abuelo que lo arreglaba todo con un chorrito de aceite en las bisagras, nuestras autoridades económicas han encontrado el remedio universal y no piensan soltarlo.
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