La estrategia tributaria de los ultrarricos que Schwab y Fidelity prefieren evitar | Negocios
En la sede central de Charles Schwab en Westlake, Texas, las señales de advertencia empezaban a resultar difíciles de ignorar. Durante meses, el bróker estadounidense se había lanzado de lleno a una de las operaciones más populares de Wall Street: las cuentas tax-aware long-short, una estrategia que combina posiciones largas y cortas que ayudan a legiones de inversores adinerados a reducir su factura fiscal. A los millonarios les gustan tanto que han destinado aproximadamente 150.000 millones de dólares a este tipo de estrategias en apenas tres años, según algunas estimaciones, y la cifra crece día a día.
En Schwab, los ingresos procedentes de este negocio ascendían a unos 70 millones de dólares en el segundo trimestre, pero los ejecutivos comenzaron a preocuparse porque estaba creciendo tan deprisa que la situación podía descontrolarse rápidamente. Si las cosas salían mal, pensaban, Schwab tendría que asumir las consecuencias o, peor aún, podría verse inmersa en una sacudida de los mercados financieros.
Así que, en lugar de descorchar el champán, la empresa, con 55 años de historia, está dando marcha atrás en lo que se está convirtiendo en la próxima gran vía estadounidense para esquivar impuestos. “No hay ninguna otra razón para hacerlo más que evitar pagar impuestos”, afirma Sheila Bair, expresidenta de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos de Estados Unidos (FDIC), que ayudó a sanear el sector bancario después de la crisis financiera de 2008. “Existe riesgo para las empresas que ofrecen este producto”, añade.
En abril y, de nuevo, en junio, Schwab endureció las condiciones para abrir cuentas tax-aware long-short en su plataforma. Limitó el porcentaje de los activos que puede destinarse a este tipo de cuentas; elevó la inversión mínima necesaria; estableció límites al endeudamiento; impuso requisitos de margen, y anunció que se pondrá en contacto con los asesores si alguna de sus cuentas supera los nuevos umbrales. Todos esos nuevos requisitos sirvieron para deprimir al menos una parte del negocio. A finales de junio, según la empresa, la estrategia aportaba alrededor del 1% de los ingresos totales del grupo —que ascendieron a 7.070 millones de dólares durante el segundo trimestre—, una cifra pequeña pero asombrosa si se tiene en cuenta que Schwab se incorporó a este negocio el año pasado.
No ha sido la única en dar marcha atrás. Su rival Fidelity ha adoptado medidas aún más drásticas. La mayor plataforma de intermediación bursátil de Estados Unidos, con casi 20 billones de dólares en activos administrados, había creado años atrás la primera cuenta tax-aware long-short para un cliente, y durante un tiempo fue la única empresa que intermediaba este tipo de cuentas. Unos meses antes de que Schwab frenara esta actividad, Fidelity cerró indefinidamente la puerta a nuevos clientes y elevó las comisiones para algunos de los ya existentes. La firma, con sede en Boston, no ha ofrecido públicamente una explicación detallada sobre el cambio.
Que dos de las mayores instituciones financieras de Estados Unidos hayan decidido renunciar a decenas de miles de millones de dólares generadores de comisiones constituye un giro sorprendente en un momento en que las firmas de Wall Street se están lanzando en masa a esta estrategia.
De alta complejidad
Una de las cuestiones que más preocupaba a Schwab era que muchas personas adineradas se sentían tan atraídas por la posibilidad de eliminar impuestos que no acababan de comprender en qué se estaban metiendo, según fuentes próximas a la compañía. Incluso algunos asesores financieros que les presentaban esta forma de operar no la entendían del todo. “Estas estrategias sofisticadas pueden implicar miles de posiciones y una complejidad considerable a la hora de informar a los clientes”, dice Jalina Kerr, directora general de la división Advisor Services de Schwab, que trabaja directamente con estos productos. Según explica, los clientes acaban recibiendo varios cientos de páginas de documentación fiscal procedente exclusivamente de estas operaciones y se sorprenden por el volumen de papeleo.
El consejero delegado, Rick Wurster, ha declarado a Bloomberg News que Schwab quiere respaldar estas estrategias y está realizando grandes esfuerzos para asegurarse de que los asesores financieros comprendan hasta qué punto pueden ser complejas y arriesgadas. Esa es la razón por la que la empresa ha actualizado la información y las advertencias relativas a estos productos.
La estrategia tax-aware long-short se sitúa en la vanguardia del universo del tax alpha (alfa fiscal), valorado en un billón de dólares. Está diseñada para generar pérdidas al mismo tiempo que ganancias a largo plazo mediante apuestas tanto a favor como en contra de distintas empresas. Su objetivo es evitar que las personas adineradas paguen impuestos cuando reciben un gran patrimonio, ya sea acumulando una fortuna gracias al capital privado, vendiendo una empresa o logrando enormes beneficios en Bolsa.

La inversión tradicional con enfoque fiscal parte de una cartera que compra acciones. Si una de ellas sale mal, los gestores la venden con pérdidas y pueden sustituirla por una posición similar. Con el tiempo, conservan las posiciones rentables y utilizan esas pérdidas acumuladas para reducir la factura fiscal del cliente. Las estrategias más sofisticadas de cosecha de pérdidas fiscales añaden posiciones cortas, apalancamiento y otras herramientas para generar todavía más pérdidas. Mientras el valor neto de la cartera crece, esa gran acumulación de pérdidas puede utilizarse para borrar los impuestos derivados de otras inversiones.
Fidelity y Schwab proporcionan la financiación y el préstamo de acciones que estas estrategias necesitan para funcionar. El temor de algunos participantes del sector es el siguiente: a medida que más dinero fluye hacia estas estrategias, aumenta el número de posiciones cortas sobre las mismas acciones, lo que puede sobrecargar este tipo de operaciones. Una pérdida repentina podría obligar a todos a deshacer posiciones al mismo tiempo, provocando una perturbación en el mercado. También puede exigirse a los clientes que aporten más efectivo para cubrir pérdidas pero, si no disponen de fondos suficientes, el intermediario tendría que liquidar sus posiciones. Si no bastara, la propia entidad tendría que asumir la diferencia.
Un gestor patrimonial que asesora a sofisticadas family offices afirma que recomienda a sus clientes tener disponibles cientos de miles de dólares por si necesitan aportar garantías adicionales, o bien no utilizar la estrategia.
En un comunicado enviado por correo electrónico, un portavoz de Fidelity afirma que la firma fue “una de las primeras” en poner estas herramientas a disposición de empresas externas de gestión patrimonial a través de su plataforma, antes de restringir posteriormente el acceso. “En situaciones excepcionales como esta, es prudente tomarse tiempo para evaluar el panorama del sector y los factores que impulsan cambios repentinos”, señala el portavoz. “Fidelity decidió restringir el acceso a nuevos clientes debido al crecimiento sin precedentes de estas estrategias en nuestra plataforma, y cualquier afirmación en sentido contrario es inexacta y falsa”.
Al principio, Fidelity dijo que no cuando le presentaron el invento. Fue en 2021, cuando el fundador de una firma poco conocida —con apenas unos cientos de millones de dólares en activos— pidió a Fidelity que creara una cuenta long-short para uno de sus clientes. Hoon Kim, nacido en Corea y doctorado por la Universidad Carnegie Mellon, había trabajado anteriormente en el hedge fund AQR Capital, que fue pionero en la idea de combinar posiciones largas y cortas para reducir las facturas fiscales de los inversores. Kim formó parte del equipo que concibió por primera vez esta innovadora herramienta y, ya desde su propia firma, intentaba encontrar la forma de poner en marcha la idea y llevarla al mercado patrimonial general. Fidelity nunca había oído hablar de Kim ni de su firma y rechazó la propuesta. Pero reconsideró su decisión cuando uno de los clientes de Kim, que además era cliente de Fidelity, hizo su propia solicitud.
La primera cuenta gestionada de forma independiente tax-aware long-short comenzó a operar en Fidelity en octubre de 2021. Un par de años después, se extendió a otros gestores de activos. El dinero empezó a entrar. Nadie podía imaginar entonces un crecimiento tan espectacular que acabaría llevando al mayor bróker del país a pisar el freno. Quantinno, la firma de Kim, que se centra exclusivamente en este tipo de movimientos, gestiona ahora alrededor de 60.000 millones de dólares en activos, frente a prácticamente nada hace cinco años.
AQR ha superado a sus rivales para convertirse en el mayor hedge fund del mundo, superando los 140.000 millones de dólares en activos de este tipo a finales de marzo. De esa cifra, aproximadamente 70.000 millones corresponden a estrategias de pérdidas fiscales, frente a unos 3.000 millones en 2023. Para ponerlo en perspectiva, algunos de los hedge funds más destacados tardaron décadas en alcanzar cifras semejantes.
El crecimiento explosivo ha llevado incluso a la Administración del presidente Donald Trump, que por lo general favorece una regulación más ligera y unos impuestos más bajos, a examinar más de cerca estos productos. En un encuentro del sector celebrado en Nueva York el mes pasado, funcionarios del Departamento del Tesoro advirtieron de que algunas estrategias podrían estar cruzando límites “que no deberían cruzarse”.
Fuga a otras empresas
Cuando Fidelity dio marcha atrás, muchos gestores patrimoniales acudieron a Schwab. Pero en cuanto Schwab restringió el acceso, los teléfonos comenzaron a sonar en empresas menos tradicionales. Una de ellas es Apex Fintech Solutions, una compañía tecnológica con sede en Dallas. Los ejecutivos de la firma se despertaron con decenas de llamadas de asesores preguntando si podían custodiar cuentas tax-aware long-short, explica Connor Coughlin, director de Atención al Cliente de Apex, quien se describe a sí mismo como un “fontanero financiero” en LinkedIn. “Se presentaron y dijeron: ‘Oye, esto nos interesa, ¿podemos hacerlo?”, relata. La respuesta fue sí. Él podía organizarlo.
Goldman Sachs y BNY Pershing, la plataforma de intermediación de Bank of New York Mellon, también han comenzado a ofrecer servicios de custodia para este tipo de cuentas tax-aware, llenando rápidamente el vacío dejado por Fidelity y Schwab. “Nuestra larga experiencia como prime brókers, a través de la cual hemos proporcionado durante décadas las estrategias más sofisticadas a inversores institucionales, nos sitúa en una posición privilegiada para ofrecer ese mismo nivel de servicio institucional a los asesores de inversión registrados y al segmento patrimonial”, señala un portavoz de Goldman Sachs en un comunicado enviado por correo electrónico.
Un gestor patrimonial de Colorado especializado en planificación fiscal afirma que estas estrategias no solo son populares entre los clientes adinerados, sino que también justifican los honorarios que cobran los asesores financieros, ya que el ahorro fiscal puede llegar a alcanzar hasta 10 veces el coste de las comisiones. En la Costa Oeste, Gabriel Shahin, cuya firma Falcon Wealth Planning supervisa aproximadamente 4.000 millones de dólares en activos, afirma que algunas empresas de asesoramiento con menos de 10 millones de dólares bajo gestión están ofreciendo estos productos a prácticamente toda su base de clientes.
Incluso con la marcha atrás, esta actividad dista mucho de desaparecer en Schwab. Recientemente, la firma ha publicado una oferta para un nuevo puesto: una persona encargada de dirigir sus cuentas long-short gestionadas de forma independiente y la oficina del programa correspondiente, con un salario que podría alcanzar los 269.900 dólares anuales.
Un asesor de Boston especializado en clientes de elevado patrimonio, que pide no ser identificado, lo resume de esta manera: al conocer las noticias sobre Schwab, algunos de sus clientes más importantes temieron que la firma impusiera restricciones cada vez más draconianas. ¿Su reacción? Aportar todavía más dinero a sus cuentas con optimización fiscal en Schwab mientras aún sea posible.
