Hugo Boss debe vestirse de lujo si quiere convencer al mercado

La historia es una herida abierta, pero no se puede cambiar. Hugo Boss durante la Segunda Guerra Mundial se encargó de confeccionar los uniformes del Ejército nazi alemán. Tampoco se puede cambiar el rechazo que los accionistas de la firma germana expresaron hacia el inversor activista británico Mike Ashley, dueño del grupo de comercio minorista Frasers, que ya ha empezado a mover ficha después de presentar el pasado junio una oferta en efectivo de 2.000 millones de euros sobre el 74% de las acciones que le faltaban de Hugo Boss, con la que solo consiguió un 47,89% del capital. La cifra apenas suponía una prima de un 4% sobre la media (38 euros) en la que cotizaba el título. Ashley es el accionista dominante y ya ha anunciado su decisión de reforzarse en el consejo de administración de la compañía alemana, donde Stephan Sturm, su presidente, dimitirá el próximo 15 de octubre.
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Mantener el margen
La clave es comprobar si Hugo Boss puede recuperar las ventas sin renunciar a esa mejora de márgenes. “La estrategia consiste en depender menos de los descuentos y proteger el valor de la marca, aunque eso implique sacrificar ventas a corto plazo. La compañía mantiene para este ejercicio una previsión de beneficio operativo (ebit) de entre 300 y 350 millones de euros, y espera recuperar el crecimiento rentable a partir de 2027”, ahonda Javier Molina, analista sénior de mercados para eToro.
