Warsh elige la inflación y no a quien le nombró

Cuando un banco central endurece su política monetaria para combatir una inflación que se origina a 10.000 kilómetros de distancia, en un estrecho sobre el que no tiene influencia alguna, no está interviniendo sobre la causa del problema. Está actuando sobre algo más frágil y, probablemente, más valioso, como es la confianza en que ese problema no se convierta en permanente. Eso es, en esencia, lo que ha hecho la Reserva Federal de Estados Unidos al elevar los tipos 25 puntos básicos, hasta el rango del 3,75%-4%, en la primera subida desde 2023.
Seguir leyendo
