Un objetivo noble con riesgos de discrecionalidad

El interés político y económico por captar grandes inversiones anima a buscar vías para agilizarlas. Para evitar que proyectos estratégicos se vean ralentizados —con el riesgo de frustrarse— por los procedimientos burocráticos, el Gobierno ha ideado un Comité de Inversiones Estratégicas que establece un canal preferente en esos casos. El nuevo organismo, copresidido por La Moncloa y por el Ministerio de Economía, pretende otorgar en un mes el primer visto bueno para que las inversiones estratégicas empiecen a materializarse. El objetivo resulta acertado, aunque el modelo entraña riesgos.
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