Ternus toma el mando en Apple entre la leyenda de Jobs y la máquina de ganar dinero de Cook | Economía

Si Steve Jobs ya ha pasado a la historia como mito a secas, sin que haga falta ponerle adjetivos a su figura; Tim Cook abandona los mandos de Apple como la máquina perfecta de ganar dinero que heredó. Pese a los años y los rivales que han caído en el camino, la manzana mordida acumula aún beneficios récord. Desde este martes, 1 de septiembre, la empresa más importante del siglo XXI está dirigida por John Ternus, ex vicepresidente responsable de software durante 25 años en la compañía e ingeniero por encima de todas las cosas. Jobs fue un visionario, Cook le sucedió con un bagaje que apenas le confería experiencia en ventas y Ternus tendrá que inventarse su propio disfraz de mago al frente de un gigante cuyo valor en Bolsa más que duplica el Producto Interior Bruto de España, holgadamente por encima de los 4 billones de euros.
Las cifras del legado de Cook, que es como decir lo que debe superar Ternus, marean. Cook aterrizó en Apple en agosto de 2011, justo en el verano en el que la tecnológica se convertía en la empresa con mayor capitalización del mundo, al adelantar por primera vez a la petrolera Exxon Mobil, con un valor en torno a los 350.000 millones de dólares (320.000 millones de euros al cambio actual). Fue el signo de los tiempos, con la tecnología al fin expulsando de las alturas empresariales a la vieja economía productiva.
A día de hoy, Apple cotiza por 4,54 billones de dólares (4,17 billones de euros), casi 13 veces más, aunque hace un par de años que perdió lo más alto del podio bursátil a manos de Nvidia, ahora con unos 5,3 billones de valor, y en una lista donde reinan sin discusión y suficiencia las conocidas como 7 magníficas de los parqués (además de Nvidia y Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla). Sin embargo, a finales de julio se produjo un breve cambio de guardia al frente de la empresa más grande del planeta, cuando Apple logró arrebatarle durante unos pocos días el primer puesto al gigante de la inteligencia artificial.
Aquello no fue casualidad. E incluso quizá enseñe parte del camino que se le abre a Ternus. Cuidado con la IA, podría leerse en la encrucijada de ese camino que aguarda al nuevo CEO. Cuidado con la burbuja de la IA, habría que matizar en un mercado donde las inversiones estratosféricas en todo lo relacionado con esta tecnología siguen engordando una carrera monetaria sin freno. Los últimos resultados y previsiones presentados por Nvidia han aplacado algo el nerviosismo que empezaba a inundar el mercado, pero la duda con los excesos permanece.
Apple se ha mantenido al margen de la generación de sistemas propios y disruptivos y se ha limitado a integrar el chatbot de OpenAI, ChatGPT, y la herramienta Visual Intelligence en su asistente virtual Siri. Pero poco más. Apple, de momento, ofrece la herramienta física para acceder al mundo artificial: el iPhone, el iPad, el iWatch… Que los demás sigan quemando caja y recursos en perfeccionar modelos, amparar a los fabricantes de chips e incluso respaldar la construcción de centros de datos. Esta lectura por parte de los inversores y analistas fue la que aupó a Apple hace un mes a su posición favorita de poder mientras las acciones de los demás colosos se resentían.
El producto. Es lo que le ha dado el éxito continuado a Apple desde que Jobs sorprendiera en sus presentaciones icónicas. La venta pura y dura de objetos físicos. Hace justo un año, la marca celebraba haber llegado a los 3.000 millones de iphones comprados desde su lanzamiento en 2007. También es más que conocida la postura defendida por el gurú inversor por antonomasia, Warren Buffet, quien siempre huyó de tecnológicas para su gran cartera de valores, pero apostaba por la manzana mordida al considerar que vendía cosas reales.
Steve Jobs moldeó un símbolo, una seña de identidad universal, y luego Tim Cook monetizó esa idea a lo largo de decenio y medio. Algo que, como comercial que fue, se le dio a la perfección. Ahora, en la hora del adiós, Apple destaca algunos de los hitos de Cook en sus 15 años como CEO: la manzana está presente en 200 países y, en estos momentos, hay activos 2.500 millones de dispositivos con su símbolo en su reverso. También presume en su página oficial del auge de su negocio de Servicios o de los avances en sostenibilidad. No se adentra, en cambio, en los nuevos retos de la guerra comercial global, con una Apple que fue pionera a la hora de fabricar desde el Lejano Oriente y que ahora ha tenido que prometer inversiones de más de 100.000 millones en suelo estadounidense para amortiguar el escudo arancelario de Donald Trump.
Sea como sea, las cifras siguen mandando en Cupertino. En el último trimestre al completo al frente con Cook, entre abril y junio, Apple obtuvo un beneficio neto récord de 29.789 millones de dólares (26.112 millones de euros) y la Bolsa no ha castigado el proceso de sustitución ni las prospecciones a corto y medio plazo de la compañía. Casi se podría decir que lo contrario, toda vez que la acción ha crecido un 19% desde ese 20 de abril en el que Cook anunció que daba un paso al lado. Este martes, primer día de Ternus oficialmente como CEO, los títulos seguían al alza, por encima del 2% en Wall Street.
Los analistas coinciden en que Cook convirtió la inercia de Jobs en una aceleración de éxito. No en vano, otra de las claves que se resaltan en estos días de balance reside en que aquella etapa apenas fue disruptiva en novedades. Cook lanzó el iWatch o el iPod, pero el iPhone continuaba metiendo en la hucha de la empresa 200.000 millones al año. Lo que tampoco hizo Cook fue revolucionar la cúpula de Apple. Prácticamente, se rodeó de los mismos grandes nombres que acompañaron a Jobs desde el siglo pasado.
Ahora, como al propio ex máximo responsable, quien pasará a ser presidente ejecutivo para ser una especie de embajador internacional de la marca, les llega el momento de retirarse. O de jubilarse, directamente. El relevo generacional recae en John Ternus, de 50 años de edad, y con un perfil eminentemente técnico. Como no podía ser de otra forma, Cook se despide confiando en su propio elegido. Es una de “las pocas personas que entiende lo que supone construir productos que cambian el mundo”, dijo en su carta de despedida. En Ternus recae ya la responsabilidad de que Apple siga siendo capaz de cambiar solo a mejor.
