La subida del gas a nuevos máximos agrava la cuenta atrás para almacenar reservas para el invierno

Se cumplen ya seis meses del inicio de la guerra en Irán y nada hace presagiar una rápida solución. EE UU acaba de anunciar represalias económicas para quien comercie con Teherán que van a complicar aún más el suministro de energía a través del estrecho de Ormuz. El verano pasa y Europa no está haciendo con normalidad la labor de almacenamiento de gas natural propio de estas fechas. La escasez de suministro desde Oriente Próximo ha hecho mella y el nivel de reservas en el conjunto de la UE es el más bajo a estas alturas del año desde 2009, al 63%, mientras los operadores de gas ya advierten de que el tiempo juega en contra. El gran riesgo son los cortes de suministro cuando llegue el invierno, un escenario que ahora no se considera el más probable pero que no permite bajar la guardia: el precio del gas natural en Europa está en máximos enero de 2023 y se ha encarecido el 14% en agosto, hasta tocar este lunes los 68 euros por megavatio/hora. Así, la extensión del cierre de Ormuz mantiene la tensión sobre su coste, agrava la competencia entre Europa y Asia por abastecerse y amenaza con hacer más costosa la factura de la luz para los europeos en los próximos meses.
Seguir leyendo
