El excepcionalismo estadounidense de Palantir tiene un lado malo | Opinión

El consejero delegado de Palantir Technologies, Alex Karp, parece creer que Silicon Valley lleva demasiado tiempo fabricando aparatos de distracción y aplicaciones adictivas, y que ha llegado el momento de ponerse serios. En un libro de 2025 escrito junto al responsable de asuntos corporativos del grupo, Karp sostiene que los gigantes tecnológicos estadounidenses deben defender a su nación. Al hacerlo, podrían preservar la “ventaja geopolítica duradera, aunque frágil” de la que disfrutan el país y sus aliados occidentales. Esa visión, sumada a los estrechos lazos de Palantir con Washington, no ha calado en Europa.
Bajo toda la grandilocuencia hay un negocio de software estadounidense que crece a toda velocidad. Palantir ingresó casi 1.700 millones de euros en el segundo trimestre, un 93% más interanual. El negocio doméstico hizo el trabajo pesado, con un alza del 115%. Pese a los recientes vaivenes bursátiles, las acciones cotizan a 85 veces los beneficios previstos para los próximos 12 meses, según LSEG. Una valoración discutiblemente alta para un negocio con perspectivas limitadas fuera de su mercado de origen.
Las cifras del segundo trimestre implican que los ingresos fuera de EE UU crecieron solo un 34%. Según el consenso de analistas recopilado por Visible Alpha, esa brecha geográfica no es puntual. Los brókeres proyectan una tasa de crecimiento anual compuesto del 66% para los ingresos estadounidenses entre 2025 y 2028, frente a apenas el 26% del negocio exterior.
Las ventas fuera de EE UU se reducirán al 13% de la facturación de Palantir en 2028, según esas previsiones, desde el 26% del año pasado. Otros grandes grupos tecnológicos están más equilibrados geográficamente. Los ingresos internacionales suponen alrededor de la mitad de la facturación de Microsoft, y los analistas esperan que el reparto se mantenga más o menos constante en los próximos años. La contratista de defensa estadounidense Lockheed Martin, por su parte, se queda algo por debajo del 30% de ingresos internacionales y seguirá en esa horquilla, según las previsiones de los brókeres.
Las modestas expectativas para el negocio internacional de Palantir reflejan una creciente inquietud política, sobre todo en Europa, donde la cercanía percibida de la compañía con la Administración del presidente Donald Trump tiene un coste. A medida que el bloque toma conciencia de la soberanía digital, a la empresa de Karp puede costarle más abrirse paso. La agencia de inteligencia interior francesa ha anunciado que planea sustituir las herramientas de Palantir por soluciones de ChapsVision, un rival local. Un comité parlamentario británico multipartidista ha instado al Gobierno a activar la cláusula de rescisión del contrato de la plataforma de datos de Palantir con el NHS, el sistema público de salud. Dinamarca y Países Bajos han hablado públicamente de adquirir o desarrollar alternativas locales a los sistemas de Palantir que emplean en tareas de inteligencia.
¿Importa esto para la valoración de Palantir? Quizá no, si los ingresos estadounidenses siguen disparados, pero el crecimiento internacional relativamente lento al menos eleva el listón en casa. El mayor peligro es que los inversores concluyan que buena parte de Europa no forma parte, de manera realista, del mercado potencial de la compañía, lo que acortaría su recorrido de crecimiento a largo plazo.
Llama la atención que no exista una brecha geográfica tan marcada en otros grupos de software con valoraciones igual de generosas, como Snowflake y Cloudflare. En ambos casos, los analistas esperan que las divisiones internacionales ganen peso sobre los ingresos en los próximos años, hasta alcanzar el 26% y el 54%, respectivamente, en 2028, según datos de Visible Alpha. Eso hace que la elevada valoración de Palantir, y el excepcionalismo de sus ingresos estadounidenses, resulten aún más llamativos.
