Las claves: quizá la dependencia de Palantir sea el menor de los problemas
Palantir es una empresa polémica, y es consciente de ello. Vende, entre otras cosas, un software de vigilancia masiva que han utilizado organismos como el ICE. Uno de sus fundadores es Peter Thiel, donante de Trump, urdidor de insólitos proyectos libertarios y autor de unas cuantas polémicas. Esa polémica ha intentado contrarrestarla, cada vez con menos éxito, su consejero delegado, Alex Karp, que durante años se ha definido como hombre de izquierdas y que acaba de atribuir a su negocio, en una carta a los accionistas, “matices y connotaciones marxistas”.
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