‘La Odisea’ de IMAX puede acabar en casa | Opinión
Nada aumenta un desafío como el éxito. La nueva versión de La Odisea dirigida por Christopher Nolan vendió unos 260 millones de dólares en entradas en su fin de semana de estreno, con un 20% de la taquilla procedente de IMAX, un récord para el operador de pantallas gigantes. La firma busca comprador, pero, como el héroe del poema, puede que descubra que el viaje termina en casa.
IMAX, con un valor de 2.200 millones, ha convertido la escasez en un modelo de negocio. Solo unas 40 salas podían proyectar La Odisea en su formato de 70 milímetros. Cada pantalla generó unos 153.000 dólares, más del doble de la media del anterior récord, Vengadores: Endgame. Es un negocio rentable: IMAX generó 410 millones de ingresos en 2025, con una conversión del 60% en beneficio bruto. Una revalorización bursátil del 165% desde 2023 la ha dejado cotizando a 13 veces el ebitda ajustado, un múltiplo más generoso que el de la cadena de cines Cinemark, aunque inferior al del operador de recintos Sphere Entertainment.
Para los posibles compradores, el camino será caro. El Wall Street Journal informó en mayo de que se buscaba uno: si pagara una prima del 30%, implicaría un valor de empresa de 3.000 millones, incluida la deuda neta, unas 16 veces el ebitda previsto para este año.
Si los prestamistas limitan a los fondos de compra a 1.000 millones, cerca del techo para unos beneficios ligados al calendario de estrenos de Hollywood, el desembolso en capital rondaría los 2.000 millones. Incluso con un crecimiento anual del ebitda del 9% y una venta posterior a 14 veces, los inversores obtendrían una rentabilidad anualizada de solo el 15% a cinco años, menos de lo que suele prometer el capital riesgo.
Las firmas de entretenimiento afrontan sus propios obstáculos. Una prima de compra de 700 millones exigiría una mejora de beneficios de 90 millones anuales. Con un margen de ebitda ajustado del 40%, hay poco margen de recorte en IMAX. Un nuevo dueño tendría que buscar el crecimiento por otra vía. La expansión requiere mucho capital, y tener a un estudio como dueño podría debilitar su atractivo si el resto de rivales se resiste.
Netflix y Apple plantean menos problemas de competencia. Ambas pueden permitirse el precio, pero parecen tener prioridades más importantes. IMAX podría verse obligada a seguir sola.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
