La escuela donde la confianza cambió las reglas
En el CEIP Ramiro Solans de Zaragoza resulta difícil saber dónde termina la escuela y dónde empieza la comunidad. Mientras los niños entran en clase, varias madres magrebíes cruzan el patio para asistir a las clases de español. En otra sala, un grupo de profesoras jubiladas prepara el material con el que enseñan a leer y escribir a mujeres que nunca tuvieron esa oportunidad, ni siquiera en su país ni en su propio idioma. Y unas puertas más allá, las integrantes de Hilvana, el taller de costura alojado en el centro, empiezan la jornada alrededor de sus máquinas de coser. Todo sucede al mismo tiempo y nada parece ajeno a la vida del colegio.
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