Lecciones de los maestros | Mundial 2026 de Fútbol

Cuando Cristiano Ronaldo ganó su primer Balón de Oro, en 2008, Cubarsí llevaba pañales y no sabía caminar. Es relevante porque en aquella época, los centrales que marcaban a Cristiano sacan 30 o 40 años a los que le marcan hoy. De Maldini a Cubarsí, ambos han estado enfrente del bicho, miles de futbolistas compitiendo para mantener la exigencia al máximo como si fueran un solo rival bendecido con el elixir de la eterna juventud. Algunos dicen de Cristiano que ya no es el que era y él debe de pensar, entre repetición y repetición, que los que no son los que eran son los defensas contrarios.
Messi, en cambio, no necesita esforzarse porque tiene un don. Cuando falla nadie lo toma en serio. Todos saben que es una farsa, que cada supuesto error forma parte del mismo burdo guion de siempre. Deus ex machina. A veces, falla solo para disimular, o para que no le digan más lo del don. Solo los argentinos se lo siguen creyendo porque encaja en su mundo donde las ficciones importan más que los datos. Si Messi fuera alemán, ya le habrían cortado el rollo hace tiempo.
Otro argentino, Bielsa, tuvo una rueda de prensa movida después de que España eliminara a su equipo, Uruguay. Estaba realmente caliente, lo que ha provocado las críticas de todos los que han estado en su lugar y se han templado sin problema, y, por tanto, entienden que enfadarse es de maleducados. Por cierto, dejó una respuesta para todos los que se preguntan qué dirá la historia de ellos. Dijo: “Mi paso será recordado como un paso que no dejó nada.”
El portero de Uruguay, Muslera, curtido en mil batallas, también atendió a los periodistas tras el partido. Su pifia había permitido el gol de España en la primera parte y, por tanto, la derrota y eliminación de su equipo. “Nunca imaginé estar sufriendo tanto. Pido disculpas a mis compañeros y a todo el pueblo uruguayo, aunque no alcance con eso”, dijo. En el descanso, había pedido ser sustituido por su compañero, a sabiendas de que eso significaba un mayor señalamiento y la pérdida irrevocable de la oportunidad de resarcirse. Humildad genuina donde cualquiera habría dicho: “¿Cómo no voy a continuar?“.
También hay una especie de carrera por ser el máximo goleador histórico de los Mundiales. De momento Messi ha pulverizado el anterior récord del alemán Klose, aunque Mbappé también lo ha hecho y le sigue de cerca. Es el último Mundial de Messi y a Mbappé le quedan aún un par, así que es bastante previsible que el francés destrone al argentino tarde o temprano. Sin embargo, cuando le preguntaron, contestó sin interés que los mejores son Messi y Cristiano, y que él está por detrás, lo cual le deja un poco más cerca de levantar la copa.
“Si eres futbolista, al fútbol, a meter balones si es que mete”. Así reprendió hace unos días una periodista las declaraciones de un futbolista de la selección. Tomemos todos nota, yo el primero, pero también vosotros. Actores, a actuar; panaderos, a hacer pan; barrenderos, a barrer; granjeros, a ordeñar, etc. Ya me entendéis. Periodistas a hablar con rigor de cualquier tema, eso sí. Y a validar o no las opiniones del resto. Mientras tanto, entre balón y balón, lo mejor que nos va a dejar la Copa del Mundo es, sin ninguna duda, la carta del futbolista marfileño de 19 años Yan Diomande a su hermana Roxanne.
