Azzedine Ounahi, el centrocampista de Marruecos que apoyó las protestas de los jóvenes contra el régimen de Mohamed VI

La derrota en Vancouver contra Suiza en la tercera jornada de la primera fase envió a Canadá, uno de los tres organizadores del Mundial, a jugarse la vida en las eliminatorias fuera de su territorio tras quedar segundo de grupo. En el primer envite tumbó en Los Ángeles a Sudáfrica (0-1) en dieciseisavos, pero el sábado ya no pudo parar a Marruecos (0-3) en Houston en su estreno en la siguiente ronda. El combinado de Jesse Marsch se marchó de vuelta a casa después de someter y caer ante la selección africana más imponente del momento. “Por muy bueno que sea Marruecos, prefiero ser nosotros”, soltó el técnico en rueda de prensa después de bailar en varios tramos al sexto clasificado del ranking FIFA. La obra coral y valiente de Canadá fue inútil por la actuación de dos hombres: el guardameta Yassine Bounou, Bono, y sobre todo el centrocampista Azzedine Ounahi, autor de los dos primeros goles del triunfo que llevó al grupo norteafricano a los segundos cuartos de su historia, en los que se medirá con Francia el 9 de julio en Boston.
