El Valencia Basket corona su segunda Liga ACB tras volver a vencer a domicilio ante el Barça | Baloncesto | Deportes

El Palau Blaugrana fue el escenario del título taronja. El Valencia Basket de Pedro Martínez aplastó al Barça (84-108) y cerró la serie 3-1 sin necesidad de volver a su feudo, el Roig Arena. Jean Montero, de nuevo magistral, le dio a los valencianos el segundo título liguero de la historia.
No hubo quinto partido. No hizo falta. El Valencia Basket entró este miércoles en el Palau Blaugrana con la intención de no dejar ninguna duda y se marchó con su segunda Liga Endesa bajo el brazo, la primera desde 2017, nueve años después. El 84-108 en el marcador contó solo una parte de la historia: la aplastante superioridad de un equipo que en poco menos de un mes ha ganado tres veces en la casa del Barça.
La noche empezó sin avisos falsos. Valencia tomó la posesión inicial y, aunque Montero erró su primer tiro bajo el aro, el guión del partido quedó escrito desde el principio. Punter intentó animar al Palau con un par de triples y Shengelia percutió en la zona buscando ser el salvavidas de los suyos, pero los taronja respondieron con orden y criterio. Key sumó un dos más uno, Costello abrió desde el perímetro y el triple de Taylor desde la esquina dejó un primer cuarto favorable a Valencia (23-26) que ya anticipaba lo que vendría.
El segundo acto fue el momento en que el Barça creyó que podía reengancharse. La igualdad en el marcador (28-28 llegó a verse) generó un espejismo: el Palau levantó la voz, Laprovittola encontró su tiro bombeado y Shengelia sumó desde la línea de personal. Pero Valencia no se descompuso. Taylor se inventó una canasta de méritos en penetración, Cárdenas anotó un triple que abrió brecha y la secuencia de Moore, Satoransky y De Larrea fue haciendo crecer una ventaja que al descanso ya era de doce puntos (35-47). El Barça había fallado demasiado desde el triple y perdido demasiados balones.
La segunda mitad fue una sentencia ejecutada con frialdad quirúrgica. Montero arrancó el tercer cuarto con un triple que marcó el tono y Valencia se fue al galope. Braxton Key, fiable bajo el aro y en los tiros libres, y un Moore que no falló desde la esquina fueron alargando la brecha hasta los 18 puntos. Shengelia peleó como siempre, con ese orgullo georgiano que no entiende de rendiciones, y Punter fue el único azulgrana que mantuvo un nivel digno durante toda la noche, pero sus esfuerzos individuales no podían tapar una herida colectiva demasiado grande. Al final del tercer cuarto, el 64-82 era una autopista hacia el título.
El cuarto período fue un trámite con mucho sentimiento. Triple de Badio para alejar cualquier tentación de remontada, alley-oop de Sako a Key para culminar una actuación coral impecable, y un Montero que robó balones y manejó el juego con la autoridad de quien sabe que la Liga ya es suya. En el banquillo azulgrana, las lágrimas de Satoransky dijeron lo que las palabras no podían. Vesely, que se retira, recibió una ovación al salir: el Palau supo despedirle como merece incluso en la derrota. Xavi Pascual, que cierra también su etapa en el banquillo barcelonista, contempló el desenlace de una final que se le fue de las manos en el tercer partido y que nunca llegó a recuperar.
El 84-108 definitivo fue una revancha cargada de capas. Valencia cobra la que perdió frente al Barça en 2003 y borra el sabor amargo de la final cedida el año pasado. Pedro Martínez ha construido un equipo que defiende con intensidad, que no se desmorona cuando las cosas se tuercen y que tiene en Montero, de nuevo decisivo con 23 puntos, un punto de referencia capaz de cambiar partidos él solo. En cuatro encuentros, los taronja han ganado tres veces en Barcelona. No es casualidad: es el sello de un campeón.
