La mejor respuesta de MPS a la oferta de Intesa: pague más o váyase | Opinión
¿Por qué meterse en una espinosa operación bancaria cuando puedes meterte en dos? Intesa Sanpaolo ha lanzado una oferta de 30.600 millones de euros por Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS), que todavía está digiriendo su opa hostil del año pasado sobre Mediobanca. El consejero delegado de MPS, Luigi Lovaglio, tiene la complicación añadida de que Banco BPM –rival valorado en 20.000 millones– propuso el fin de semana conversaciones para una fusión. Por ahora, su mejor opción ante este torbellino es no hacer nada y argumentar que la oferta de Intesa es baja.
La oferta del lunes no es más que el último giro de una larga saga italiana. El año pasado, MPS se hizo con el control del banco de inversión y gestora de patrimonio Mediobanca, lo que dio al banco de Lovaglio una participación significativa en la aseguradora Generali. Muchos en Milán daban por hecho que el siguiente paso de Lovaglio, tras ganar una histórica votación de inversores, sería fusionarse con BPM para crear un tercer polo en la banca italiana junto a Intesa y UniCredit.
El jefe de Intesa, Carlo Messina, tiene claramente otras ideas, a juzgar por su oferta basada principalmente en acciones, que en la práctica fragmentaría MPS y haría que aproximadamente la mitad de las sucursales pasaran a otro banco a través de la aseguradora Unipol, con el fin de mitigar los riesgos de competencia. Intesa cree que puede extraer alrededor de 1.500 millones en ahorros de costes, así como significativos catalizadores para los ingresos.
Messina ha atacado mientras MPS está distraído y, se podría argumentar, barato. Lovaglio ni siquiera ha completado la exclusión de cotización de Mediobanca y aún no ha cosechado el beneficio de su audaz movimiento. El precio de las acciones de MPS el viernes era de apenas 1,2 veces el valor tangible en libros a futuro, muy por debajo de los registros de sus rivales italianos. Lovaglio y sus inversores quizás aspiraban a cerrar esa brecha por su cuenta, lo cual puede hacerles menos propensos a aceptar la oferta de Messina.
Intesa también podría toparse con las autoridades de competencia pese a las desinversiones, ya que su cuota de préstamos italianos pasaría del 18% al 24%. Lovaglio podría argumentar además que las fusiones hostiles –como la que intenta Messina– tienen un historial accidentado en la banca europea. El propio MPS lo aprendió cuando adquirió Antonveneta en 2007.
Lovaglio tiene opciones. Por ejemplo, podría iniciar conversaciones con BPM. Una fusión entre iguales sin prima, usando los precios del viernes, daría a los accionistas de MPS alrededor del 58% del banco combinado. Lovaglio, no obstante, tendrá presente que su posición negociadora frente a BPM será más sólida si primero logra que su propia valoración suba.
Alternativa
Un comodín es Andrea Orcel, consejero delegado de UniCredit, que recientemente intentó sin éxito comprar BPM. Otra incógnita es qué pensarán los grandes accionistas de MPS, como el vehículo Delfin de la familia Del Vecchio, y el empresario Francesco Gaetano Caltagirone. Entre ambos controlan casi el 30% del capital.
En cualquier caso, Lovaglio puede argumentar que Intesa debería ofrecer más. Este espera extraer 4.500 millones adicionales de beneficio neto del acuerdo de aquí a 2029. Si se divide esa cifra entre el desembolso total, neto de costes y del efectivo procedente de la venta de sucursales, la rentabilidad sobre el capital invertido ronda el 15%, calculamos –una jugosa recompensa dado que el coste del capital de Intesa ronda probablemente el 10%–. La brecha sugiere margen para mejorar la oferta. La jugada de Messina parece hábil, pero dista mucho de ser un jaque mate.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
