Xavi Berneda: “Los extranjeros son los que nos están sacando las castañas del fuego a los empresarios” | Economía

Xavi Berneda (Sant Boi de Llobregat, 55 años) es consejero delegado pero se presenta en redes sociales como “il piu grande Capo” de la marca de zapatillas Munich. Perteneciente a la tercera generación de zapateros, es un polvorín como conversador. Salvo del Barça, en la charla sale un poco de todo mientras bebe un café solo y agua con gas. Oficio, política, familia se mezclan sin solución de continuidad. Antes, mientras posa para las fotos, bromea: “Sácame guapo que tengo que ligar”.
Pregunta. Duerme en un hostal cada vez que viene a Madrid.
Respuesta. Y he venido en metro. ¿Por qué tengo que coger un hotel de cinco estrellas si hay un hostal fabuloso de un amigo mío arquitecto, cuando voy solo a dormir porque mañana tengo el vuelo a las 7.05 a Barcelona? No es postureo, es que hay que ser sostenible y solo puedo exigir ahorro y decoro a los demás si yo lo aplico. Mi abuelo decía que ninguna empresa se arruina por comer y dormir bien. Otra cosa es quemar dinero.
P. “Las empresas tienen que estar al lado del pueblo”, dijo en otra entrevista.
R. Al lado del trabajador, del pueblo, del territorio… Es que nuestro primer cliente es nuestro empleado. Mejor no darle tantas vueltas a cuánto facturamos, sino a cuánta gente damos trabajo. Cuando dije esa frase la situación no era como la de ahora. Tenemos un absentismo laboral muy alto, por ejemplo. Afortunadamente el gobierno acaba de aprobar la regularización de medio millón del migrantes. Pero hay otra conversación en torno a todo esto. Se me ocurre, por ejemplo, si quieres que tu hijo trabaje en una fábrica de calzado.
P. Respóndame a su propia pregunta.
R. Cuando vas a nuestra fábrica solo ves gente de fuera, lo mismo que en los restaurantes. Todos queremos ser abogados, ingenieros, bomberos, mossos de esquadra, nadie quiere estar en una fábrica o en una tienda. Los extranjeros son los que nos están sacando las castañas del fuego a los empresarios. He sido presidente de la patronal de deportes durante ocho años.
P. ¿Qué puede contarme esa experiencia?
R. Que o subimos el salario mínimo o la gente no va a poder comprar nuestras zapatillas. No te digo que nos desmadremos, pero no hay otra vuelta de hoja. Para mí no es bandera lo que pueda decir el presidente de la CEOE, no lo he votado.
P. Pertenece a la tercera generación de zapateros. ¿Cuántas veces le han dicho eso de que la primera monta la empresa, la segunda la lleva al éxito y la suya se la carga?
R. Desde que nací. Recuerdo que antes de un vuelo a China me compré un libro sobre la sucesión en la empresa familiar. Hablaba de ocho errores y yo determiné que nosotros teníamos dos más de los que estaban en ese libro (risas). Matemáticamente es imposible que yo sea el mejor gestor porque sea el hijo de, como si fuera un Borbón. Nuestro trabajo es un oficio, hacemos zapatos.
P. ¿Usted sabe hacerlos?
R. Claro. Me castigaron yendo a hacer caucho a Alicante porque era mal estudiante. Circulé por ocho o nueve colegios, algunos por cambio de residencia. La gente dice que tengo hiperactividad, pero yo creo que hablo rápido, poco más.
P. ¿Sus hijos saben hacerlos?
R. No sé si después de esto iré a la cárcel, pero tienen la obligación desde los diez años de ir como mínimo una semana a la fábrica a poner cordones, hacer selección de producto, suelas…
P. ¿Tiene buena relación con ellos?
R. En aquel momento no, porque la fábrica funciona de seis de la mañana a dos de la tarde, y el conductor que los llevaba salía a las 4:45 de la mañana. Muy contentos no iban, vamos. Un hijo está en la empresa, una hija hace la carrera y trabaja en una tienda, pero no quiere decir quién es, a la otra también la tengo entrando y saliendo y con la universidad. Como mínimo que aprendan el oficio que les ha proporcionado el agua caliente en casa.
P. Cuando nos hemos saludado le he preguntado cómo estaba y me ha dicho: “Yo bien, la empresa no tanto”.
R. La situación coyuntural es una crisis de civilización, no he visto una cosa igual en mi vida. Si tenemos unos precios de alquiler del metro cuadrado imposibles, la gente tiene que destinar ese presupuesto para poder vivir. Hemos echado de las ciudades a la gente, y en el caso de Barcelona se nos caen los trenes, con lo que ir a trabajar nunca te lleva menos de una hora. Comprar, que es algo del precortex frontal, puro placer, deja de serlo. Por eso se refugian en el oro y la plata. No hace falta que te de más datos de la foto. Vamos a fogonazos, no hay estabilidad. Y tenemos un presidente estadounidense que ha invadido ya unos cuantos países.
P. En redes sociales habla mucho del Barça y de política.
R. No tengo ningún problema en reconocer que igual tenemos al mejor presidente de la historia. Que se haya enfrentado al presidente americano y que diga que él decide el presupuesto del país y no otros, teniendo en cuenta que (Trump) organizó un golpe de Estado con la entrada en el Capitolio… nos guste o no nos guste, lo hayamos votado o no, me parece de lo más sensato. Aparte de que hay una cosa que me fascina del presidente del Gobierno español, implementa un discurso y la oposición solo lo puede rebatir. No tienen nada que aportar, solo dicen que les parece mal. Ha sobrevivido a Susana Díaz, se ha reunido con los catalanes, ha sido apoyado por Bildu… Es que es como los de The Walking Dead, se levanta de las cenizas y consigue hacerlo mejor
