Carvajal: “Con mi salida ponemos fin a una era maravillosa” | Fútbol | Deportes
Después de ver su carrera en el Real Madrid resumida en un vídeo que duró los poco menos de seis minutos de la canción I Lived, de One Republic, las pantallas del Bernabéu volvieron a mostrar la cara de Dani Carvajal: rodaban las lágrimas. Y todavía le quedaba hablar. Y le costó: “Con mi salida, ponemos fin a una era maravillosa”, dijo. Y así era: se iba el último de los que ganó la décima Copa de Europa en 2014. Y quiso recordar a “aquellos Cristiano, Casillas, Ramos, Ancelotti, Zidane…”, siguió. “Solo quiero que el día de mañana cuando me recordéis lo hagáis con orgullo y la certeza de que entregué todo por esta camiseta”.

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Thibaut Courtois, Álvaro Carreras, Dani Carvajal (Manuel Serrano, min. 83), David Alaba (Dean Huijsen, min. 69), Raúl Asencio, Franco Mastantuono (Brahim Díaz, min. 73), Jude Bellingham (Dani Ceballos, min. 73), Federico Valverde, Thiago Pitarch, Gonzalo García (Arda Güler, min. 73) y Kylian Mbappé
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Álex Padilla, Yeray Álvarez (Andoni Gorosabel, min. 45), Dani Vivian, Adama Boiro, Aitor Paredes, Robert Navarro, Mikel Jauregizar (Mikel Vesga, min. 84), Iñaki Williams, Íñigo Ruíz de Galarreta (Íñigo Lekue, min. 59), Unai Gómez (Alejandro Rego, min. 59) y Gorka Guruzeta (Urko Izeta, min. 73)
Goles
1-0 min. 11: Gonzalo . 2-0 min. 40: Bellingham. 2-1 min. 45: Guruzeta. 3-1 min. 50: Mbappé. 4-1 min. 87: Brahim. 4-2 min. 90: Urko Izeta
Arbitro Juan Martínez Munuera
Tarjetas amarillas
Thiago (min. 2), Bellingham (min. 19)
Alaba fue más breve, pero igualmente agradecido: “He disfrutado mucho con vosotros. Gracias por vuestro cariño. Os llevaré siempre en el corazón”.
Era la noche de todas las despedidas. Pero sobre todo la del capitán. La última función de uno de los únicos cinco futbolistas con seis Copas de Europa no encontraba al Madrid con la misma calma que cuando se fueron los tres anteriores, pero daba igual. Kroos se despidió pocos días antes de que el Madrid ganara su 15ª Champions. Nacho la misma noche, pero lo hizo de manera discreta, aún dudando si quedarse.
El año pasado partió Modric, emocionado como Ancelotti. No habían ganado ninguno de los títulos de fuste, pero la sequía no podía durar. Sin embargo, se ha alargado hasta la despedida de Carvajal, que era también la de Alaba y la de Arbeloa, tal vez incluso la de Ceballos, que regresó al banquillo tras semanas orillado por el técnico. Quizá incluso la de Mastantuono y Gonzalo, potenciales cedidos el curso que viene.
El Madrid decía adiós a una de sus mayores leyendas después algunos de los días más convulsos de su historia reciente. Se habían peleado Tchouameni y Valverde, que volvió a jugar, aunque sin coincidir con el francés; Florentino Pérez había comparecido en una rueda de prensa por primera vez en 11 años y había convocado elecciones; y se había encontrado que no había visto desde que ganó en 2004, un contrincante.
El empresario Enrique Riquelme apareció 35 minutos antes del encuentro, caminando rodeado de cámaras y algunos aficionados, rumbo a su puerta, la 65, con vaqueros y una camiseta de Carvajal. Mientras avanzaba, podía ver al fondo la lona con la que Florentino Pérez había cubierto la fachada de un edificio de la plaza de los Sagrados Corazones y en la que recordaba las ciudades en las que había ganado sus siete Copas de Europa, una más que Bernabéu.
Cuando apareció el candidato, el presidente ya se encontraba en el interior del estadio, donde había recibido al entrenador que ya se va y a sus jugadores, con gestos de especial cariño con su capitán. Es lo que se encontró toda la noche. También cuando salió a calentar y se abrazó de manera muy efusiva con Unai Simón, el portero con el que ganó la Eurocopa, y con el que no estará en el Mundial. De algún modo, también era otra pequeña despedida.
Como la de David Alaba, el tipo que fijó una de las imágenes icónicas de la Champions de las remontadas: aquella silla que levantó por encima de la cabeza después del tercer gol de Benzema al PSG. La grada de animación levantó sillas blancas cuando Arbeloa sustituyó al austriaco.
Antes, jugando, disfrutó bastante Carvajal, que no tardó ni un cuarto de hora en dejar a Gonzalo solo ante Padilla con un preciso pase a la espalda. El canterano no desperdició la asistencia del canterano por excelencia, el que entró en La Fábrica con 10 años y colocó la primera piedra de la ciudad deportiva con Di Stéfano en 2004.
El Madrid apuraba la última jornada del curso con cierto brío, sobre todo Thiago, efervescente como siempre, pero más preciso y atrevido que nunca. Se inventó una asistencia de cuchara para el 2-0 de Bellingham, otro de los que se empleó en serio después de una temporada decepcionante. Thiago volvió a asistir casi al final a Brahim para el cuarto. El Athletic, que también se despedía de Valverde encontró varios tramos breves para tener la pelota y responder. Iñaki Williams fintó desde la derecha, centró al área y Guruzeta embocó el 2-1.
Mientras, Mbappé se debatía en su propio mundo de sobreactuación, fallos, silbidos persistentes de la grada y sonrisas de respuesta. Hasta que por fin acertó con la red, y sonrió un poco más, pero sin celebrar con su característico gesto de los brazos cruzados. Fue la única disonancia de una noche que en cuanto a fútbol cerró Izeta con el segundo del Athletic, ya en el añadido.
Poco importaba. La gente se había juntado en el estadio para despedir al gran capitán, que llegó al primer equipo en 2013 justo cuando se iba Mourinho y se va ahora que el portugués está a punto de regresar al Bernabéu.
