El FMI insta a España a retirar las ayudas al combustible y agilizar la burocracia para construir más viviendas | Economía

El robusto crecimiento de la economía española no nubla la vista al Fondo Monetario Internacional, que ha pedido este viernes al Gobierno la retirada de los subsidios a la energía para reconstruir colchones fiscales con los que afrontar “el inminente aumento drástico de las presiones de gasto relacionadas con el envejecimiento de la población”. Esto es, por las pensiones. La institución con sede en Washington considera que las rebajas tributarias a los carburantes, en su formato actual, “distorsionan los precios de la energía” y drenan recursos públicos en un contexto de deuda elevada. Por ello, solo respalda que se prolonguen si la situación se agrava, y siempre y cuando se vire hacia un modelo más quirúrgico, enfocado en los sectores más afectados, no de forma universal como hasta ahora.
Los descuentos a la luz y el gas aprobados por el Ejecutivo español para paliar los encarecimientos derivados del conflicto en Irán tienen los días contados, y quedarán desactivados a partir del 1 de junio, pero las rebajas a los carburantes seguirán vigentes como mínimo hasta el 30 de junio, y no se cierra la puerta a una prórroga que el FMI ve con malos ojos. Las medidas permiten pagar a todos los conductores un IVA reducido al 10% en sus compras de gasolina, gasóleo y biocarburantes, con una rebaja, además, del impuesto especial de hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la Unión Europea.
En su informe anual sobre la economía española, el llamado Artículo IV, los economistas del Fondo reconocen que el crecimiento está siendo superior, de forma continuada, al de sus pares europeos, gracias a que la fortaleza de la demanda interna está compensando la debilidad de las exportaciones. Y destaca la solidez de la actividad a pesar del impacto de la guerra en Oriente Próximo. Pero sitúa esa bonanza en el corto plazo, con el mercado laboral todavía dando buenas noticias —cree que la tasa de desempleo cerrará este año por debajo del 10%—. Con las luces largas, sin embargo, los mensajes son menos alentadores: señala que los riesgos para el crecimiento “son predominantemente a la baja”, como muestra la progresiva ralentización que contemplan sus previsiones, con un avance del 2,1% este año y del 1,8% en los dos ejercicios siguientes, sin cambios respecto a lo que comunicó cinco semanas atrás en sus Previsiones Económicas Mundiales (WEO por sus siglas en inglés).
Esos números continuarán colocando a España en el grupo de cabeza de las economías avanzadas que más crecen, pero el FMI rehúye la complacencia: llama a reforzar el sistema de pensiones ante el notable envejecimiento de la población española, y advierte de que el margen fiscal es escaso, lo cual limita la capacidad del gobierno para responder a perturbaciones. “España se enfrentará a uno de los mayores aumentos proyectados en el gasto público en pensiones, sanidad y cuidados a largo plazo entre las economías avanzadas de la UE, del 4,5% al 5,1% del PIB entre 2025 y 2050″, recuerda citando las últimas proyecciones de la Airef y el Informe sobre Envejecimiento de la UE.
Respecto a uno de los grandes problemas que asolan a los hogares ya en la actualidad, la dificultad para acceder a una vivienda, las recetas del FMI apuntan al lado de la oferta. Ve necesario incentivar la construcción reduciendo la incertidumbre jurídica y simplificando la concesión de licencias, uno de los cuellos de botella que impiden un desarrollo más ágil de las promociones.
Por ahora, no detecta síntomas de que esté en marcha otra burbuja similar a la de 2008. “A pesar de los aumentos de doble dígito en los precios de la vivienda, los riesgos del sector financiero se han mantenido bajos, con bancos bien capitalizados, líquidos y rentables, y los balances de los hogares y las empresas continúan fortaleciéndose en un contexto de aumento de los ingresos”, afirma el documento.
La deuda de los hogares sobre el PIB se redujo ligeramente hasta el 43% en 2025, y es baja en comparación con otros países, lo que unido a la creciente penetración de las hipotecas a tipo fijo —que evitan subidas inesperadas de las cuotas ligadas al euríbor—, y a los buenos datos de empleo, ha reducido las vulnerabilidades en los segmentos de ingresos bajos y medios. El informe, sin embargo, recomienda a las autoridades no escatimar esfuerzos en la supervisión, y fijar límites vinculantes si la concesión de hipotecas se relajara demasiado y el crecimiento de los precios de la vivienda no se moderara significativamente.
Crecimiento demográfico
El Fondo tampoco es ajeno al impacto sobre el sector inmobiliario del aumento de la población, con España encaminándose a los 50 millones de habitantes y creciendo a un ritmo anual cercano al medio millón de nuevos ciudadanos. “La concesión de hipotecas se ha visto favorecida por el fuerte crecimiento demográfico, sustentado por la inmigración neta, así como por la bajada de los tipos de interés”.
Esos mismos inmigrantes, que han llegado “atraídos por la situación económica relativamente favorable de España, su idioma ampliamente hablado y sus políticas de inmigración acogedoras en comparación con la mayoría de las demás economías avanzadas”, están detrás, según el FMI, de buena parte del crecimiento económico de los últimos años, al suponer alrededor de tres cuartas partes del aumento acumulado del empleo entre 2022 y 2025. El resto del mérito lo atribuye al repunte de la productividad,
Si las cifras de crecimiento que maneja el FMI son bastante más pesimistas que las publicadas por Bruselas este jueves (tres décimas peores para este año, y una décima el que viene), en las perspectivas de inflación sí hay más convergencia: ambos coinciden en situarla este año en el 3%. “La guerra en Oriente Próximo ha descarrilado la recta final del proceso de desinflación”, resume el Fondo. Para 2027, espera en cambio una relajación al 2,3%, y un ligero aumento de dos décimas en 2028.
Estas cifras son susceptibles de cambiar. El FMI estima que por cada 10% adicional que suba el precio del petróleo, si se mantiene durante un año, el PIB español caería entre una décima y una décima y media extra, y la inflación subiría tres décimas. En el peor escenario, el crecimiento se moderaría al 1,5% en 2026 y al 1,1% en 2027, y la inflación se dispararía al 4,1% y al 4,8% respectivamente.
El crecimiento de los precios será el peor legado de la guerra en Irán sobre la economía española, pero esta cuenta con ciertas ventajas competitivas que amortiguarán el impacto, entre las que el FMI cita la creciente participación de las renovables en el mix energético, o la condición de potencia turística, que propiciará una desviación hacia España de viajeros que tradicionalmente elegían Oriente Próximo y zonas vecinas para pasar sus vacaciones.
