El Valencia Basket, ante el partido de su vida, a por su primera Final Four de la Euroliga | Baloncesto | Deportes

No habrá una butaca libre en el Roig Arena. Nadie ha querido perderse un partido, el Valencia Basket-Panathinaikos, que está considerado como la madre de todas las batallas. Después de cuatro duelos tremendamente intensos, en el desenlace ya de una serie excepcional por su igualdad (nunca ha habido una eliminatoria tan igualada: la victoria más amplia ha sido por solo cuatro puntos), una rivalidad encarnizada (el presidente del club griego ha sido sancionado y los dos entrenadores fueron expulsados en el tercer encuentro) y un baloncesto supremo, dos equipos indómitos que se niegan a despedirse de la Euroliga se reencuentran este miércoles (21 horas, #Vamos) en el quinto y último asalto para conocer al cuarto participante en la Final Four (del 22 al 24 de mayo en Atenas) y el rival del Real Madrid. La otra semifinal ya está definida: Olympiacos contra Fenerbahçe.
Ninguno de los cuatro duelos precedentes decepcionó. Han sido cuatro partidos monumentales que han despertado la atención y la admiración de todo el baloncesto europeo. Ahora solo falta saber quién de los dos sale triunfal de este pulso inolvidable. El Panathinaikos se juega disputar la Final Four en su feudo, el colosal OAKA. El equipo griego ya ha alcanzado trece veces ese tramo final de la Euroliga, una competición que ha conquistado en siete ocasiones. El Valencia Basket, en cambio, persigue un nuevo hito y se adentra en el partido más importante de sus 40 años de historia. Por el camino, una Liga, una Copa del Rey y cuatro títulos de la segunda competición continental en sus diferentes denominaciones. Nunca una Euroliga. Nunca una Final Four.
La serie ha pasado ya de lo deportivo al plano mental. La ventaja de jugar en casa ha resultado ser un fiasco. Ningún equipo ha ganado en su feudo. El Panathinaikos venció dos veces en el Roig Arena y el Valencia respondió con otras dos victorias en el OAKA ateniense. El grupo de Pedro Martínez volverá a contar con el apoyo de 15.000 personas, pero este factor también ha supuesto una presión, no solo una ventaja. Los dos equipos se conocen de memoria. Los griegos, con el técnico Ergin Ataman -tres títulos de Euroliga en esta década- al frente, tienen más experiencia y más caché. Los valencianos, un estilo de juego efervescente y muy efectivo que les llevó a terminar la fase regular en segunda posición.
No parece haber espacio ya para las sorpresas, aunque Pedro Martínez, siempre tan cauto, desconfía. “El equipo que viene de perder siempre es el más crítico y el que busca más soluciones, y pensamos que ellos, que no han tenido que jugar este fin de semana, es más probable que cambien cosas y nos intenten sorprender con variaciones tácticas. Pero no puedes intentar estar preparado para todos los escenarios porque te pondrías de los nervios: no puedes estar todo el día dándole a la cabeza”.
Pedro Martínez ya ha logrado una primera conquista: enganchar a la afición valenciana. Una hinchada que le sigue con la fe del devoto y que agradece hasta dónde les ha llevado este entrenador. Al técnico barcelonés, un hombre con una gran reputación y una trayectoria brillante, quizá le falte un éxito como este para redondear su carrera. El entrenador del Valencia trata de explicar que, en medio del éxtasis que ha suscitado esta serie en mucha gente, a él le cuesta saborear el momento. “Nuestra gama de disfrute y también de pasarlo mal es algo limitada. Nos ponemos menos contentos de lo que deberíamos. Hay que intentar estar estable y mañana estaremos muy contentos o muy tristes pero no será el final de nada. Yo me estoy preparando para la derrota porque es una posibilidad”.
El Panathinaikos, como en toda la eliminatoria, seguirá sin Kostas Sloukas, y el Valencia, sin Xabi López-Aróstegui ni Josep Puerto, y con la duda de Braxton Key, que sopesa jugar con una máscara hecha a medida después de sufrir una fractura del tabique nasal ante el Baskonia. La moneda gira en el aire. Ganar o perder. Pedro Martínez sabe que la derrota sería especialmente dolorosa, pero tiene claro que, pase lo que pase, cada integrante de este equipo recordará toda su vida esta Euroliga. El Valencia Basket se asoma a la puerta, a un paso de hacer historia. Solo un equipo, el Real Madrid, en 2023, ante el Partizan, le ha dado la vuelta a un 0-2. Cuarenta minutos de baloncesto decidirán si el Valencia es el segundo y recibe el premio de jugar la primera Final Four de su vida.
