El combustible verde para aviones vuelve a ser interesante

La guerra en Irán ha desviado por completo los planes de las aerolíneas europeas. Aunque la reducción de vuelos a Oriente Próximo tiene un impacto limitado en compañías como IAG o Air France-KLM –que vuelan más hacia el oeste que hacia el este–, el hecho de que los precios del combustible para aviones casi se hayan duplicado, sumado a las posibles interrupciones del suministro si el estrecho de Ormuz no se reabre, podría golpear duramente sus beneficios. Lo que el conflicto ha hecho es reducir notablemente el coste relativo del llamado combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) desde un nivel previo a la guerra que era casi tres veces superior al de su contraparte fósil. Sin embargo, para cambiar realmente las reglas del juego, este precio todavía debe bajar mucho más.
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