La guerra en Oriente Próximo castiga al lujo en Bolsa sin apagar el optimismo de los gestores | Mercados Financieros
Lo que a comienzos de año parecía una apuesta segura se ha transformado en una fuente de sobresaltos para los inversores. El sector del lujo, favorito del mercado durante semanas, acusa ahora con especial dureza el impacto del conflicto en Oriente Próximo y acumula descensos de más del 13,7% en lo que va de año, un castigo que lo sitúa a la cola de la Bolsa europea.
Este giro abrupto pone fin al optimismo con el que los inversores habían iniciado el año. El sector ganó peso entre los expertos que buscaban precios razonables y buenas perspectivas de crecimiento. Un equilibrio que saltó por los aires con el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Desde entonces, los mercados evolucionan al ritmo de los precios de la energía y, aunque la Bolsa europea apenas retrocede un 2,8%, la penalización se concentra en los sectores más expuestos al deterioro del consumo. Entre ellos sobresalen las firmas del lujo, que desde el 27 de febrero ceden un 8,9%, un descenso que en el conjunto del año se amplía hasta el 13,7%, el más abultado dentro de los sectores del Euro Stoxx.
Antonio Castelo, analista de iBroker, cree que la escalada bélica no ha creado el problema desde cero, simplemente lo ha acelerado. “El lujo europeo ya venía de una recuperación más frágil de lo esperado por la debilidad de China y por unas valoraciones exigentes tras la gran apuesta de los gestores para 2026. Lo que ha hecho la guerra es truncar esa mejora incipiente y obligar al mercado a revisar a la baja el ritmo de normalización”, añade.
Ese deterioro del escenario empieza a reflejarse ya en las cifras y en los mensajes que están lanzando las propias compañías. Flavien del Pino, responsable en España de BDL Capital Management, reconoce que el primer trimestre del año ha sido decepcionante para el sector del lujo. Más allá de las caídas en Bolsa, el gestor subraya la debilidad de las previsiones comunicadas por compañías como LVMH y Hermès. La mayor empresa del lujo mundial, propiedad del millonario Bernard Arnault, señaló que los ingresos de su división de moda y marroquinería cayeron un 2% en el arranque del año. Para LVMH, el negocio en Oriente Próximo representa en torno al 6% de las ventas totales. Por su parte, Hermès indicó que los ingresos en la región retrocedieron un 6%, mientras que Kering, propietario de Gucci, afirmó que el conflicto restó alrededor de un 1% a las ventas del grupo.
“El sector del lujo ha pasado de ser una apuesta clara de crecimiento y recuperación a convertirse en un sector de alta calidad, pero con una visibilidad claramente dañada en el corto plazo”, afirma Castelo. El experto reconoce que la guerra en Oriente Próximo ha golpeado de lleno a algunos de los canales más rentables para muchas marcas: el consumo de los clientes en aeropuertos como los de Doha y Dubái, que actúan como puntos clave de conexión entre Asia y Europa, y el gasto del turismo en Europa. Las limitaciones al tráfico aéreo están reduciendo de forma significativa la llegada de visitantes al continente, epicentro de muchas de estas firmas.
Del Pino considera que las perspectivas del sector son complejas y advierte de que, mientras persista el actual contexto geopolítico, la incertidumbre seguirá lastrando la confianza del consumidor. A su juicio, pese a la corrección registrada en los últimos meses, las valoraciones continúan siendo demasiado exigentes como para tomar posiciones en Bolsa.
No todos los gestores, sin embargo, comparten esta lectura. Josep Prats, gestor de Abante European Quality, mantiene una apuesta decidida por el sector y resta importancia a las caídas recientes, que atribuye a una visión excesivamente cortoplacista del mercado. Con un enfoque de largo plazo, Prats considera que existen fundamentos estructurales suficientes para sostener el crecimiento del negocio. “La clase media alta, el público objetivo de este sector, continúa creciendo. El concepto de lujo cuenta con una base de clientes cada vez más amplia”, remarca.
En una línea similar se sitúan los analistas de Goldman Sachs, que también mantienen una visión constructiva sobre el sector. Los expertos de la entidad destacan el buen comportamiento de la demanda en Estados Unidos, especialmente entre los consumidores de mayor poder adquisitivo, y confían en que la mejora gradual del consumo en China siga respaldando el proceso de recuperación en los próximos trimestres.
Castelo, por su parte, mantiene una visión algo más cauta y defiende que no todas las firmas del sector pueden analizarse bajo el mismo prisma. “El lujo ha dejado de ser una apuesta de recuperación lineal y vuelve a ser un ejercicio de selección de historias concretas”, señala.
En este contexto, el experto sitúa a Hermès como su opción preferida, al considerar que cuenta con una franquicia de mayor calidad y una base de clientes más resistente. No obstante, el fabricante de los icónicos bolsos Birkin no ha sido ajeno al terremoto geopolítico. Las débiles previsiones dadas a conocer hace una semana han intensificado su corrección bursátil, ampliando las caídas acumuladas en el año hasta el 21%. Pese a ello, Hermès sigue gozando de un amplio respaldo entre los analistas. El 63,3% de las firmas que cubren el valor recomienda comprar, mientras que el 36,7% aconseja mantenerlo en cartera.
LVMH también carece de consejos de venta. “La estabilización de las ganancias desde el informe de ventas del tercer trimestre de 2025, junto con la resiliencia en el primer trimestre fuera de Oriente Próximo, respalda nuestra opinión de que la compañía está cerca de un punto de inflexión tanto en el impulso de ventas como en la rentabilidad”, señalan los expertos de Citi.
El eslabón más débil, según el consenso, sigue siendo Kering. El propietario de Gucci está en plena transformación. El pasado 16 de abril presentó su hoja de ruta para los próximos años, un plan con que se propone superar al mercado del lujo y duplicar su margen operativo para 2030. Desde su llegada a la compañía el pasado septiembre, Luca de Meo trabaja para enderezar el rumbo del grupo y recuperar una trayectoria de crecimiento y liderazgo, en un momento en el que el mercado sigue exigiendo pruebas claras de ejecución antes de devolver la confianza al valor.
Con el conflicto aún abierto y visibilidad limitada, el sector afronta un periodo en el que la diferenciación entre compañías será clave. Más que una apuesta de ciclo, el lujo se convierte de nuevo en un ejercicio de selección.
