Jon Gorrotxategi: “No escucho el ruido de fuera, me guío por mi trabajo” | Fútbol | Deportes
Hace apenas un año, Jon Gorrotxategi (Eibar, 23 años) era uno de tantos centrocampistas formados en Zubieta que buscaba abrirse camino lejos del foco, acumulando minutos y experiencia en Segunda División con el Mirandés. Hoy, convertido en indiscutible en la Real Sociedad para sostener el equilibrio en la medular y heredero natural del rol que desempeñó Martín Zubimendi, afronta el mayor escaparate de su carrera: una final de Copa del Rey.
“El fútbol va muy rápido”, resume. “Hace un año estaba en Segunda y ahora estoy a las puertas de jugar una final y poder levantar un título. Es algo que me ilusiona muchísimo y me hace muy feliz”, reflexiona el futbolista de la Real Sociedad. El salto ha sido tan vertiginoso como exigente. Gorrotxategi regresó este verano a San Sebastián con la responsabilidad de hacerse un hueco en el centro del campo de un equipo acostumbrado a competir al máximo nivel. Y lo hizo en una temporada que, en su primer tramo, estuvo lejos de lo esperado.
“Sabíamos la capacidad que tenía este equipo para hacer grandes cosas”, explica. “Es verdad que la primera vuelta no fue fácil, pero vernos ahora en esta situación es un gran cambio. Estamos muy contentos”. El centrocampista no rehúye del análisis. La Real no encontró su mejor versión durante meses. “El nivel siempre ha estado ahí, pero en el fútbol a veces las cosas no salen, no das con la tecla”, reconoce. La llegada de Pellegrino Matarazzo marcó un punto de inflexión. “Vino con una energía increíble, con muchas ganas, y nos lo ha sabido transmitir. También nos ha dado esa confianza de que somos muy buenos y de que podemos hacer grandes cosas”.
La mejora colectiva ha ido de la mano de un crecimiento individual que también ha estado bajo el foco. Porque él tampoco se libró de las críticas. Señalado en algunos momentos, el centrocampista optó por el camino que mejor conoce: aislarse del ruido. “No soy de darle muchas vueltas a las cosas. Intento no escuchar lo de fuera porque no ayuda. He seguido trabajando e intentando dar el 100%, como todos mis compañeros”. Lejos de sentirse cuestionado, insiste en que la exigencia forma parte del contexto. “Siempre me exijo mucho. Soy muy competitivo y quiero dar siempre el máximo”.

En ese crecimiento hay un capítulo clave: su salida de Zubieta. La cesión al Mirandés fue un punto de inflexión. “Me centré en ese año en Segunda, en demostrarme a mí mismo que podía competir en esa categoría. Venía de Primera Federación y era un salto importante. Creo que di un buen nivel y por eso estoy aquí”, analiza. Más allá del rendimiento, aquella experiencia le marcó a nivel personal. “Salir de la zona de confort depende de cada jugador, pero en mi caso ha sido la mejor experiencia de mi vida. Me ha hecho mejorar como futbolista y también como persona. Me ha hecho más fuerte mentalmente”. Y eso que el inicio no fue sencillo. “Mi primer día pensé: ‘¿Dónde me he metido?’. Fuimos a jugar un amistoso sin apenas entrenar y éramos muy pocos. Pensé que iba a ser un año duro… pero luego fue todo lo contrario”.
Ese camino le ha llevado ahora a vivir algo que no quiere normalizar. “Es algo increíble. Es mi primer año y llegar a una final de Copa tiene muchísimo valor. Me hace muy feliz”. Porque, aunque lo había soñado, siempre fue consciente de la dificultad. “Claro que lo sueñas, pero sabes lo complicado que es. Yo vi a la Real ganar la Copa hace unos años y lo ves muy lejano. Llegar a una final es muy difícil, así que hacerlo en el primer año es algo muy grande”, sostiene.
“No me gusta hacer cosas diferentes. Prefiero afrontarlo como un partido más”
Jon Gorrotxtegi
A escasas horas del partido en La Cartuja, el vestuario transmite calma. “Estamos muy tranquilos. Sabemos que es un día especial, pero el equipo está centrado”, asegura. Su carácter ayuda a mantener ese equilibrio. “Soy una persona tranquila, siempre me lo dicen en casa. Luego en el campo hay que sacar carácter porque soy competitivo, pero en general soy calmado”, dice entre risas. No se detiene demasiado en lo que supondría ganar, aunque es consciente de la dimensión. “A veces es bueno pensarlo. Llegar hasta aquí ya es muy complicado. Muy pocos llegan al fútbol profesional y menos aún a una final”.
El rival será el Atlético de Madrid, un equipo que exige la mejor versión. “Sabemos que si hacemos las cosas bien, podemos ganar. Tenemos un muy buen equipo, pero ellos también. Va a ser muy complicado”, advierte Gorrotxategi, que no cambia su rutina. “No me gusta hacer cosas diferentes. Prefiero afrontarlo como un partido más”. Desde su posición en el eje, entiende su rol con naturalidad: “Intento ayudar tanto en ataque como en defensa. Es un trabajo colectivo”. Las comparaciones, especialmente con Martín Zubimendi, tampoco le alteran. “Es normal que se hable porque jugamos en la misma posición y él ha sido un referente. Juego en su puesto y ha tocado, en el momento en el que él se iba, que yo apareciese y al final es normal que se hable”, asume. Dicha comparación tampoco le genera presión. “No escucho mucho y no le doy muchas vueltas a las cosas. Pienso en mí, en hacer lo mejor posible y poco más”, significa.
Hace un año, este escenario parecía imposible. Hoy es una realidad. Y él lo afronta con la misma receta que le ha traído hasta aquí: calma, esfuerzo y convicción. Porque hay sueños que se cumplen sin hacer ruido. Y el suyo está a 90 minutos de convertirse en historia.
