Una jornada clave en lo político y en lo económico | Opinión
El Gobierno vivió ayer una jornada clave en lo político y en lo económico. El presidente, Pedro Sánchez, anunció la remodelación de una parte del área económica del Ejecutivo para cubrir el hueco que deja la hasta ahora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
Al encumbrar a Carlos Cuerpo, ministro de Economía, a esa vicepresidencia, Sánchez pone en primer plano a la persona que encarna el desempeño económico de España, que crece el doble que la zona euro (un 2,8%), según certificó ayer el INE con los datos de 2025. Para no concentrar las dos principales carteras económicas en la misma persona, el líder del Ejecutivo optó por repartir el peso y nombrar al menos conocido Arcadi España, hasta ahora secretario de Estado de Política Territorial, como ministro de Hacienda.
Pocas horas antes del anuncio, fue precisamente Cuerpo –un perfil sereno, de gran solvencia técnica y poco fajado en la batalla política– el encargado de defender el decreto anticrisis que aprobó el Congreso de los Diputados. El respaldo mayoritario que otorgó la Cámara a las primeras medidas que planea España para hacer frente a las consecuencias de la crisis en Oriente Próximo supone una poderosa señal política.
La imagen habría resultado más rotunda si el Partido Popular, que reivindicaba como propias algunas de las medidas aprobadas, se hubiese sumado a los votos favorables. Pero en tiempos de alta polarización política, la abstención por la que optó finalmente evitó al menos que el principal partido de la oposición diese la espalda a unas medidas de alivio al bolsillo del ciudadano.
El grueso del decreto con medidas para paliar la crisis energética descansa en rebajas de impuestos en los carburantes y la electricidad, de forma que impacte menos en los hogares el encarecimiento de la energía. La medida es ya palpable en los surtidores (aunque las estadísticas aún tarden en reflejarlo). Otra cuestión es si esos 5.000 millones de euros a los que renuncia el Estado en concepto de impuestos (IVA e impuesto especial sobre hidrocarburos) represente la solución idónea a una crisis que puede acabar requiriendo medidas más rotundas y diversificadas.
A Carlos Cuerpo –con su cartera reforzada a través de la vicepresidencia– y a Arcadi España les tocará ahora la crucial tarea de ir midiendo el impacto que tendrá en la economía la crisis en Oriente Próximo, rodeada de incertidumbres, y de diseñar las medidas adecuadas para que impacte lo menos posible en los buenos datos de los últimos años.
