Un plan con incertidumbres
El Gobierno aprobó el viernes un paquete de respuesta a los efectos de la guerra en Oriente Próximo cuyo impacto se calcula en 5.000 millones de euros. El grueso de las medidas son las rebajas impositivas en el ámbito energético. Se reducirá el IVA a los carburantes, que pasará del 21% al 10%, como sucederá con la luz y el gas. Pero además se suspende temporalmente el impuesto del valor sobre la producción de energía eléctrica, que pagan las compañías aunque luego repercute en la factura, y se reduce el impuesto especial sobre electricidad, que pagan los consumidores. Estas medidas generales se completan con otras que se focalizan en colectivos vulnerables o en sectores concretos, como la industria electrointensiva o transportistas, agricultores, ganaderos y pescadores.
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