Picaresca financiera: ¿cómo se pueden ganar hasta 2.000 euros en un año con promociones bancarias? | Mercados Financieros
La guerra comercial entre los bancos por captar nóminas ha endurecido las condiciones de permanencia y ha dejado a muchos clientes atados a una sola entidad, lo que en teoría impide aprovechar varias de las promociones en vigor al mismo tiempo. Sin embargo, el ingenio colectivo ha encontrado una vía poco conocida para sortear esas limitaciones y obtener ingresos extra que permite ganar 2.000 euros en un año a los ahorradores con más picaresca. Por los foros especializados, y también por los generalistas, corren manuales de instrucciones para obtener pagas extra que correrán a cargo de las entidades financieras.
La banca sigue colocando en el escaparate promociones de todo tipo con el objetivo central de recibir ingresos periódicos y, en teoría, vincular con otros productos a los clientes. Una teoría que, desde luego, no se cumple con los potenciales beneficiarios de las prácticas difundidas en redes sociales. Las entidades están pagando entre 300 y 750 euros por domiciliar el salario y mantenerlo durante periodos que van desde uno a varios años. Son ofertas gancho que actúan como contrapunto a unos depósitos o cuentas que apenas se remuneran en un contexto de tipos de interés estables en el 2%. El problema es que solo se tiene una nómina. La solución, reciclarla.
El mecanismo puesto en práctica por los clientes menos disciplinados se basa en una opción poco conocida del sistema bancario: las transferencias tipo nómina. Algunos bancos, como Imagin (el banco digital de CaixaBank), Deutsche Bank o el Santander, permiten enviar fondos mediante este tipo de transferencia, que el banco receptor reconoce como un ingreso mensual regular del cliente. Para ello, se necesita que la nómina real llegue primero a una cuenta puente y, desde ahí, remitirla de manera periódica a otras entidades mediante este tipo de transferencias. Al estar identificadas como sueldo mensual, permiten disfrutar sus promociones asociadas en forma de ingresos extra. La estrategia no está pensada para rentas altas ni para perfiles financieros sofisticados, pero exige una elevada organización, resultado de la picaresca de foreros expertos en aprovechar hasta el último euro de sus nóminas.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, el salario bruto medio anual en España en 2024 fue de 31.698 euros, lo que equivale a unos 2.000 euros netos al mes. Con ese sueldo (e incluso con nóminas más bajas) ya se cumple el principal requisito de la mayoría de las promociones bancarias vigentes. La ventaja de este sistema está en que muchas promociones no son excluyentes entre sí, siempre que se respeten las condiciones de cada una.
BBVA ofrece hasta 400 euros por una nómina domiciliada; Abanca paga 500 euros a salarios de al menos 1.200 euros; Santander abona entre 300 y 400 euros en función del sueldo, y Sabadell entrega 400 euros si se combina la nómina con Bizum. Deutsche Bank y Cajamar elevan la cifra hasta los 500 y 750 euros respectivamente, aunque a cambio exigen compromisos de permanencia más prolongados. A estas bonificaciones directas se suman las cuentas remuneradas vinculadas a la nómina. Unicaja ofrece una rentabilidad del 3% TAE si además de domiciliar los ingresos mensuales se mantiene un saldo medio de 20.000 euros, lo que supone cerca de 600 euros brutos al año. Ibercaja remunera hasta el 5,09% TAE los primeros 12.000 euros si se cumplen ciertos requisitos operativos, mientras que Bankinter paga un 5% el primer año sobre un saldo máximo de 10.000 euros, con una ganancia cercana a los 500 euros brutos en doce meses.
Las fuentes legales consultadas no consideran que esta práctica sea ilegal. Señalan, además, que muchas entidades no exigen expresamente que el ingreso sea una nómina, sino que basta con que se trate de pagos recurrentes. Sin embargo, advierten de que algunos bancos sí requieren que se trate de una nómina auténtica, y que, si se intenta simular un ingreso y la entidad lo detecta, podrían rechazar la promoción por incumplimiento de los requisitos o del contrato.
Igualmente, los potenciales beneficiarios han de tener cuidado con la letra pequeña antes de activar la que se puede denominar operación paga extra. Es necesario leer con atención. Algunas entidades, además de la nómina, exigen realizar pagos con tarjeta, domiciliar recibos o mantener Bizum activo. Este último requisito es especialmente relevante, ya que Bizum solo puede estar vinculado a una cuenta bancaria a la vez, lo que impide aprovechar simultáneamente determinadas promociones. Además, hay que tener en cuenta que muchas ofertas incluyen compromisos de permanencia de entre uno y tres años, con penalizaciones si se incumplen las condiciones antes de tiempo. Es posible que algún banco reclame el dinero regalado, incluso con recargos.
Esta picaresca exige planificación. El proceso comienza con una cuenta de origen, que recibe el salario del empleador y permite realizar transferencias tipo nómina. Desde esa cuenta se programan transferencias mensuales a otro banco con una promoción activa por domiciliación de nómina. Para continuar con el reciclaje, habría que programar, unos días más tarde, que esa nómina vuelva a la cuenta de origen y hacer otra transferencia tipo nómina a la siguiente entidad. Y repetir el proceso cuantas veces sea necesario para aprovechar el máximo de promociones disponibles.
De todas formas, los números salen. Un trabajador con una nómina cercana a los 2.000 euros netos mensuales puede encadenar varias promociones a lo largo de un año sin solaparse. Sumando las bonificaciones que ofrecen el BBVA, el Sabadell, el Santander, Abanca y Deutsche Bank, por ejemplo, el importe bruto supera los 2.400 euros. Tras aplicar la retención fiscal correspondiente, que actualmente se sitúa en el 19%, el beneficio neto quedaría cerca de los 2.000 euros anuales.
El proceso, en todo caso, requiere de altas dosis de tolerancia a la burocracia. Además de osadía, son necesarias amplias dosis de planificación, control de plazos y un seguimiento riguroso de las condiciones. Un descuido en un recibo domiciliado, una tarjeta inactiva o la cancelación prematura de una cuenta puede suponer la pérdida de la bonificación. En un principio, todo el mundo quiere aprovechar las promociones, hay clientes que llevan esa máxima al extremo.
