Masters de Indian Wells 2026: La explosión contenida de João Fonseca, la perla llamada a discutir el duopolio de Sinner y Alcaraz | Tenis | Deportes

En estos tiempos frenéticos en los que todo vuela y se viaja a la máxima velocidad, la estruendosa irrupción de João Fonseca en la élite del tenis, hace poco más de un año en Australia, fue interpretada de inmediato como la rotura definitiva del cascarón. Es decir, demasiado golosa como para no caer en la tentación: juventud, un golpeo de vértigo —al nivel de los más poderosos del circuito, en términos de potencia— y un discurso plenamente convencido. Nada de hablar de carrerilla. Se lo creía y se lo cree: “Quiero ser el número uno y ganar Grand Slams. Ese es mi objetivo”. Sin titubeos, como en su día Carlos Alcaraz; más moderado Jannik Sinner, pero con un trasfondo similar.

Nadie duda de las extraordinarias facultades del brasileño, nacido hace 19 años en Río de Janeiro. Sin embargo, la realidad de su deporte y el entorno han sembrado de vicisitudes su trazado hacia la cúspide; lugar que, por talento y condiciones, se entiende como su espacio natural. “Mi vida cambió a partir de aquella victoria [en Melbourne, contra el ruso Andrey Rublev, inquilino habitual del top-10]. No a nivel interno, pero sí de cara al exterior. De repente, la gente me conocía y cuando llegué a casa, mis padres me dijeron: ‘¡João, Brasil vibra por ti!”. Desde entonces, tuve que aprender a vivir con la presión”, afirmó el tenista, a quien muchos se lo imaginan codeándose más pronto que tarde en las alturas con Sinner y Alcaraz.

Por ahora, nunca se ha enfrentado a ellos, aunque en la madrugada del martes al miércoles —en concreto, no antes de las 2.00, Movistar+— se medirá con el italiano en los octavos de final del Masters 1000 de Indian Wells. Es decir, una excelente oportunidad para saber exactamente dónde está, qué retoques precisa su tenis para dar el salto cualitativo que se le presupone y comprobar de manera fidedigna cuál es el potencial real de un coloso. “Es mi primera vez en la cuarta ronda [de un mil]. Y Jannik y Carlos están ahora mismo a otro nivel. Su tenis es increíble y ganan casi todos los torneos que juegan. Voy a disfrutarlo. E intentar ganar, claro”, señaló tras vencer el domingo a Tommy Paul, un adversario de calidad.

El estadounidense (28 años) es el 24º del mundo. Y, previamente, Fonseca derrotó al ruso Karen Khachanov, casi treintañero y 16º de la ATP. Dos triunfos que le sitúan ante un escenario novedoso y esperado, puesto que en un presente en el que Alcaraz y Sinner —solo siete juegos cedidos y poco más de dos horas invertidas en la pista hasta ahora— dominan con puño de hierro el panorama, se ansía la llegada de al menos un tercer elemento que pueda comprometer el orden actual. “Es un jugador especial, lo que hizo el año pasado tiene mucho mérito”, le califica el español.

El curso pasado, Fonseca logró escalar hasta el puesto 24 —hoy es virtualmente 39º— e insinuó su potencial. Sin embargo, dada la fulgurante aparición del murciano hace cinco años y la firme ascensión del italiano en su acceso a la élite, se confiaba en que el brasileño pudiera dejar alguna pincelada más en el territorio de los grandes —la tercera ronda como límite— o bien los Masters 1000 —lo mismo—. No obstante, se convirtió en el primer tenista de 2006 en meterse entre los cincuenta mejores, triunfó en Buenos Aires y a final de año conquistó su primer torneo de categoría 500, en Basilea, aunque su rendimiento fue dando bandazos. Tanta esperanza y tanto cartel como oscilación. Muchas curvas, el lógico oleaje.

Relato peligroso

Desde la ATP lo tienen claro. “Llegar arriba no es nada fácil. Pero, en su caso, sobre todo es una cuestión de físico. Todavía está haciéndose, debe trabajarlo más”, transmite un empleado del organismo. Más allá de su pegada y la espectacularidad de sus tiros, el despegue de Fonseca (1,88 de estatura y unos 85 kilos) se ha ralentizado por una constitución todavía demasiado tierna. Las lesiones le atacan con relativa frecuencia y a su alrededor se ha construido un relato peligroso: potencial nuevo símbolo del tenis latinoamericano —en herencia de los Kuerten, Del Potro o Marcelo Ríos—, con todo lo que ello conlleva —exposición, contratos…—, parece que debe triunfar sí o sí. Y además, rápido.

“Necesito acostumbrarme a toda esta atención porque se corresponde con el lugar donde quiero estar”, apunta. En paralelo, Andre Agassi puntualiza: “Debe tomarse como un cumplido que la gente piense que tiene que ganar cada partido”. Este año, sin embargo, el inicio ha sido de lo más complicado: dos trompazos seguidos —primeras rondas en Australia y Buenos Aires, donde defendía el título— y una caída prematura en casa —segunda ronda en Río de Janeiro—. “En Brasil, cuando aparece una nueva promesa en cualquier deporte, a veces ponen muchas expectativas y hay ciertas personas que hablan mal. Yo no le debo nada a nadie. Solo pienso en mí y en mi trabajo”, expone.

Tutorizado desde los 12 años por el técnico Guilherme Teixeira, el carioca parece haber controlado unos problemas de espalda que arrastraba desde diciembre —le impidieron disputar las Next Gen ATP Finals, que ganó en 2024— y confía en coger definitivamente vuelo; en dejar de ser una bomba a punto de estallar y convertirse en el esperado quebradero de cabeza que podría desestabilizar el incontestable duopolio actual. “En dos años estará al mismo nivel que Sinner y Alcaraz”, vaticinó Rick Macci, el preparador que moldeó inicialmente a las hermanas Williams y a figuras de la talla de Jennifer Capriati, Maria Sharapova o Andy Roddick.

“Dicen que puedo ser un gran tenista y competir con ellos. Me lo tomo como algo positivo. Lo veo como un privilegio, no como un extra de presión”, asegura. Y se impone un indispensable punto de partida: “Ahora necesito creer que tengo el nivel necesario para hacerlo. De hecho, así lo creo. Se trata de trabajar la mente, el físico y cuestiones técnicas. Solo necesito tiempo. Todavía hay mucho que mejorar, pero voy por el camino correcto”.

CAE ANDREEVA: “¡QUE OS DEN A TODOS!”

A. C.

En términos de juventud, otro de los proyectos más atractivos es el de Mirra Andreeva. La rusa, de 18 años y ganadora el curso pasado de dos WTA 1000, Dubái e Indian Wells, no digirió bien su derrota en la tercera escala y acabó insultando a la grada.

Andreeva cedió ante Katerina Siniakova por 4-6, 7-6(5) y 6-3 (tras 2h 48m) y se marchó de la pista dedicándoles a los presentes un insulto: “Fuck you all!”. “¡Que os den a todos!”. Otra muestra del fuerte temperamento de la, hasta ahora, defensora del título.

En ese sentido, el torneo californiano ofrece un largo serial de alternativas, puesto que desde que se disputa la categoría femenina, 1989, solo una campeona logró defender el éxito del año anterior: fue Martina Navratilova, entre 1990 y 1991.

En función de los resultados que se produzcan de aquí en adelante, la moscovita, octava del mundo en estos momentos, podría ser adelantada y salir del top-10 el próximo lunes.

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