Las elecciones en el Barça agitan el juego subterráneo del poder económico y político | Fútbol | Deportes

Josep Lluís Núñez presidió el FC Barcelona durante 22 años y se le ha dedicado una serie televisiva donde se retrata la metamorfosis que sufre quien logra sentarse en la butaca central del palco del Camp Nou: pasó de ser un millonario constructor anónimo a una figura popular a la que pedían autógrafos por la calle, solicitado e imitado en los medios y con autoridad para decidir el futuro de figuras como Cruyff, Maradona o Romario. El club tiene un tirón colosal, hasta la mega influencer Rosalía se ha mostrado esta semana vibrando en el estadio, y ese poder de arrastre le confiere una capacidad de influencia muy codiciada en Cataluña, donde ahora manda un socio del Espanyol, Salvador Illa, que reconoce que “el Barça es muy importante para Cataluña”. Quien controla el Fútbol Club Barcelona maneja un poder que va mucho más allá de los 1.000 millones de euros de presupuesto anual que baraja la entidad. Las elecciones del 15 de marzo afloran un juego de intereses que sobrepasa la lucha entre Joan Laporta y Víctor Font y activa a partidos políticos, empresas, y entidades económicas a tejer alianzas para estar cerca del lado vencedor cuando se haga el recuento. O, por lo menos, para no perder por goleada.
Joan Laporta parte como favorito pero sabe que eso no es garantía de nada. En 2003, con 40 años, logró su primera victoria cuando todo parecía estar preparado para proclamar presidente al publicista Lluís Bassat. La incertidumbre y las sorpresas de última hora son algo que está ligado a la historia del Barça, no solo en el terreno de juego, y ese es un factor que invita a ir con pies de plomo a la hora de mostrar afinidades.
Jaume Giró ha sido un hombre estrechamente vinculado a tres instituciones de peso en la sociedad civil catalana: la Generalitat, La Caixa y el Barça. Se enroló en la candidatura de Joan Laporta durante la campaña de 2021, como vicepresidente económico in pectore, pero luego decidió no tomar posesión como directivo. Sigue las actuales elecciones de lejos, como un socio más. En su opinión, “las grandes instituciones de la sociedad catalana tienen dos características que las definen, son transversales y son discretas. No dirán nada en público ni harán ostentación. Ningún candidato es el candidato de una entidad o partido político concreto. Hay de todo en todas partes”.
A veces, no hace falta ser muy explícito. El Cercle d’Economia fue la penúltima estación donde se apeó Jaume Guardiola antes de aceptar ser el número dos de la candidatura de Víctor Font. Guardiola, exconsejero delegado del Banco Sabadell y que entre 2020 y 2021 fue presidente de la comisión económica del Barça durante el mandato de Laporta, avaló personalmente a la actual presidenta del Cercle, Teresa Garcia-Milà, y al director general de la entidad empresarial, Miquel Nadal. También ha tenido estrecha vinculación con el Cercle Javier Faus, exdirectivo del Barça que presentó la dimisión tras varias desavenencias con Laporta.
Fuentes próximas a las candidaturas detallan que, a nivel político, conviene mantener varias líneas abiertas. Víctor Font reconoce públicamente su sentimiento independentista y ha tenido conexión familiar con Esquerra Republicana. Su hermano, en quien se apoya para la estrategia comunicativa de esta campaña electoral, fue miembro del equipo de comunicación del Govern de Pere Aragonès. Por su parte, Jaume Guardiola tiene una estrecha relación de amistad con Artur Mas. Da respaldo a un cambio en la directiva del Barça Ricard Font, ex de Convergència y ahora alto cargo del Ayuntamiento de Barcelona (PSC).
Joan Laporta, que representó al fugaz partido independentista Solidaritat Catalana, tiene como consejero directo a su excuñado Alejandro Echevarría, hermano de Álvaro Echevarría, director de la oficina del presidente de Telefónica Marc Murtra. El patriarca Echevarría, Juan, fallecido el pasado mes de diciembre, fue un fervoroso militante falangista que trabó amistad con Jordi Pujol. Laporta también tiene en su equipo a Elena Fort, que compaginó el cargo de vicepresidenta blaugrana con el de diputada de Junts per Catalunya, y también a Antoni Escudero, empresario polifacético en el Alt Empordà y que fue concejal por el PSC en la Jonquera.
Uno de los responsables de la campaña de Laporta es Jordi Finestres, que formó parte del gabinete de colaboradores de Carles Puigdemont en la Generalitat. En el equipo de comunicación del presidente saliente está Gabriel Martínez, antiguo subdirector general y director de comunicación del Banco Sabadell. En el banco vallesano, ni Josep Oliu, presidente, ni Marc Armengol, que asumirá el cargo de consejero delegado del banco en breve, son forofos futboleros.
La Caixa es un núcleo de poder con capacidad para vivir ajeno a quien mande en el Camp Nou. Su presidente Isidre Fainé no es un gran seguidor del Barça. Tiene mejor relación con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, hasta el punto de pasar vacaciones juntos en Menorca. También es merengue Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank. El actual director general de la fundación bancaria La Caixa, Josep Maria Coronas, fue secretario y portavoz del Barça con Joan Gaspart de presidente.
Ahora, la relación entre el Barça y la galaxia La Caixa es fría, lo que mantiene congelada la renovación del contrato que reserva para la entidad bancaria la condición de espónsor especial del club.
En Foment del Treball manda Josep Sánchez Llibre. Es un perico incondicional, como Illa, y también como el secretario general de Junts, Jordi Turull, y el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Foment no se ha posicionado a favor de ningún candidato pero, este lunes, Sánchez Llibre resaltó el trabajo de Xavier Vilajoana al frente de la comisión de vivienda y urbanismo de la entidad patronal. Su nombre y apellido fue el único que destacó Sánchez Llibre en un discurso de doce folios. Vilajoana, empresario inmobiliario, no ha pasado el corte para ser candidato y está por ver a quién brinda apoyo en el cara a cara entre Laporta y Font. En el pasado fue directivo con Josep Maria Bartomeu, enemigo acérrimo del laportismo.
El presidente de Pimec, Antoni Cañete, es culé, pero no ha tomado partido en estas elecciones. Sin embargo, el adjunto a la presidencia, Miquel Camps, forma parte de la candidatura de Laporta. “La entidad es neutral pero la vinculación es clara”, manifiesta una fuente de la dirección de la patronal de la pequeña y mediana empresa. También están en la junta de Pimec Maria Teixidor y Emili Rousaud, que fueron directivos del Barça hasta terminar enfrentados con Josep Maria Bartomeu.
Femcat es una fundación privada de empresarios que preside Tatxo Benet, el exconsejero delegado de Mediapro. Benet explica que tiene “buena relación personal con Laporta y con Font” y que analiza las elecciones al Barça desde su condición de socio y aficionado, más que como representante de ningún colectivo. “En Femcat cada uno tiene sus propias ideas”, señala. Considera que el estado de forma del Barça es determinante para el resultado del próximo 15 de marzo: “El equipo es competitivo, gana títulos y convence. Y el aficionado prima la situación deportiva del club, no tanto lo económico”, considera. “La situación sería completamente diferente con un Barça desahuciado en la Champions y sin opciones en la Liga”. Opina que el presidente saliente “ha tenido la valentía de tirar hacia adelante el proyecto de remodelación del Camp Nou. Con la economía heredada del club hecha fosfatina ha hecho lo que sus antecesores no hicieron”.
El Barcelona es un gigante que da mucho poder y autoestima, pero también la quita. “Yo he hecho grande al Barça”, se atrevió a afirmar Núñez, algo que no le ahorró sonoras pitadas ni ser objeto de chufa recurrente. “Maria Lluïsa, llévatelo al cine”, le rogaba a su esposa una recordada pancarta que colgó de las vallas del estadio.
