Las claves: la prima (o la brecha) de las renovables sigue dando coletazos 20 años después | Opinión
En 2007, cuando los perros se ataban con longanizas, España impulsó un sistema de primas a las renovables que garantizaba, de facto, su rentabilidad. Esto fue la gasolina de una burbuja que la Gran Crisis explotó y que –primero– Zapatero y –especialmente– Rajoy terminaron por enterrar. Miles de inversores se quedaron en la estacada, pero, como se acostumbra, algunos más que otros: a los españoles –muchos de ellos familias y pequeños ahorradores–, el Supremo les recordó que no existe un derecho a la rentabilidad inalterable y que invertir es, también, arriesgarse. Ni vieron, ni verán, un solo euro. Los comunitarios, que se acogieron primero a los tratados de inversión, vieron sus aspiraciones limitadas en la UE, a pesar de haber logrado laudos favorables en los tribunales arbitrales, y se lanzan ahora a lograr la ejecución de estas decisiones fuera de la Unión, y evitar así el muro de Bruselas. Mientras, los inversores extracomunitarios van logrando pequeñas victorias fuera del bloque, que redundan en embargos de bienes españoles en el extranjero. A todo este entuerto, que se arrastra ya desde hace casi dos décadas, le quedan unos cuantos coletazos.
Talgo reclama confianza al mercado
La fabricante de trenes Talgo, agitada estos últimos años por vaivenes operacionales y accionariales, quiere volver a tener la confianza de los mercados (y de sus clientes). Así, la nueva dirección defendía ayer en un encuentro con inversores la capacidad para cumplir sus contratos –que se había puesto en entredicho– tras anunciar la semana pasada 100 millones de pérdidas en 2025. Por lo pronto, contratarán a 200 personas para reforzar su plantilla y anuncian fuertes inversiones para cumplir con la que, por otro lado, es una cartera de pedidos récord. El mercado, al menos ayer, les dio un poco de confiaza: la acción avanzó un 2,40%.
Una inflación silenciosa que dinamita el poder adquisitivo
El gasto de los hogares en vivienda subió 80 euros durante los últimos cinco años, afirma Fedea en uno de sus últimos informes, que resalta el aumento de los alquileres y de las cuotas hipotecarias. En las zonas tensionadas este dato es, por supuesto, mayor. La cuestión que subyace a esta cifra, además de la obviedad de lo difícil que se ha vuelto el acceso a una vivienda, es también estadística. La inflación medida por el INE o por Eurostat tiene en cuenta los alquileres, sí, pero no la compraventa. ¿Qué significa esto? Que el aumento desorbitado del precio de la vivienda no está reflejándose en lo que entendemos normalmente por inflación y, por lo tanto, no está teniéndose en cuenta para cuestiones nada nimias como la política monetaria, o las negociaciones salariales: una inflación silenciosa.
La frase
Observo la reacción del mercado [a la guerra] y, sinceramente, me sorprende. Ha sido benigna. Es muy difícil especular porque hay muchas cosas que se desconocen. Los mercados tardarán un par de semanas en asimilar realmente las implicaciones
David Solomon, presidente de Goldman Sachs
Un eclipse que reclama prudencia ciudadana y prevención pública
Si el martes hubo un eclipse total de Luna, que no pudo verse en España, el 12 de agosto se producirá uno de Sol, cuyo mejor punto de observación será precisamente este país. Aunque el suceso no produce acontecimientos trágicos de por sí –pese a los mitos y leyendas–, la atención que congrega puede acabar provocando accidentes de tráfico o incendios forestales.
Se comprende la fascinación que genera un evento así, que, por otro lado, contribuirá a potenciar el turismo de la España vaciada –donde mejor se verá–, aunque el lapso de tiempo del acontecimiento sea breve. Las autoridades tendrán que hacer su parte previniendo desgracias, pero los ciudadanos tendrán que ser también prudentes con su logística.
