La salida del CEO de Leonardo empaña el renacer de la defensa de la UE | Opinión

Los cambios en la dirección del grupo de defensa Leonardo envían una señal preocupante para el rearme de Europa. El Gobierno italiano, propietario de aproximadamente un tercio de este grupo –cuya facturación asciende a 33.000 millones de euros– y que abarca desde helicópteros hasta tanques, podría sustituir a Roberto Cingolani como consejero delegado. Esto contrasta con su historial de elevados rendimientos para los accionistas y de acertadas operaciones.
Las rotaciones aparentemente aleatorias de directores ejecutivos no son nada nuevo en Italia. Roma posee participaciones importantes en empresas que van desde la gigante energética Eni hasta el astillero Fincantieri, lo que contribuye a una rotación de altos directivos superior a la media, a medida que las salas de juntas se ven envueltas en negociaciones políticas. Esto puede salir mal: en 2023, el precio de las acciones de Enel se desplomó después de que el Gobierno destituyera al consejero delegado Francesco Starace. Cingolani, de Leonardo, podría ser el siguiente, según Reuters, que cita a dos fuentes cercanas al asunto que no especificaron los motivos.
Despedir a Cingolani sería difícil de justificar desde cualquier punto de vista comercial o industrial. Su nombramiento por parte de la primera ministra Giorgia Meloni en 2023 fue en sí mismo controvertido: físico de formación, nunca había dirigido una empresa que cotizara en Bolsa ni un grupo de defensa. Sin embargo, durante su mandato, Leonardo ha obtenido rendimientos superiores a los del sector. Hasta que surgió la noticia de una posible salida, la rentabilidad total para los accionistas del grupo italiano bajo la dirección de Cingolani había superado incluso al gigante alemán Rheinmetall. Leonardo cerró 2025 con una cartera de pedidos récord de 24.000 millones de euros y un balance saneado.
La empresa, bajo la dirección de Cingolani, se ha embarcado además en una serie de operaciones. Entre ellas se incluyen la compra de la división de defensa de Iveco, una asociación en materia de satélites con Thales y Airbus, y el denominado Michelangelo Dome, un nuevo sistema de defensa de alcance potencialmente europeo para contrarrestar enjambres de drones y misiles. Otras están aún en fase de desarrollo, como una asociación aeronáutica con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí.
El riesgo es que un cambio en la dirección retrase los acuerdos. Otra preocupación es la falta de claridad sobre su sustituto. Concretamente, no está claro si la medida del Gobierno refleja un desacuerdo estratégico o geopolítico, o si es simplemente el resultado de un regateo político. Lo segundo puede ser más probable, dada la debilidad de Meloni tras la reciente derrota en el referéndum sobre la reforma del poder judicial.
Las acciones de Leonardo cayeron un 8% ayer, lo que supuso una pérdida de casi 3.000 millones de euros en valor de capital. Las consecuencias para el incipiente renacimiento militar de Europa, impulsado por la invasión rusa de Ucrania y la brecha geopolítica con Estados Unidos, podrían ser graves. La amarga lección es que ni siquiera un ambicioso consejero delegado del sector de la defensa, con planes expansivos, es inmune a las injerencias políticas internas.
La única buena noticia, para los inversores, es que la participación del Gobierno no le otorga un poder ilimitado. Con una participación de aproximadamente el 30%, es probable que Roma presente la lista principal para el consejo de administración de Leonardo en abril. En el pasado, los inversores institucionales han logrado ejercer un peso considerable en las juntas de accionistas de las empresas estatales italianas, superando en ocasiones incluso al del Gobierno. Meloni podría evitar una batalla eligiendo a un candidato con experiencia, como el exejecutivo de Leonardo Lorenzo Mariani, ahora director general para Italia del fabricante de misiles MBDA, propiedad conjunta de Airbus, BAE Systems y Leonardo. Es uno de los principales candidatos, según Reuters. En cualquier caso, el mensaje general no es nada tranquilizador para el sector de la defensa europeo.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
