La ministra británica de Economía: “Queremos que la relación con España sea un ensayo de lo que podemos lograr con la UE” | Economía
La ministra de Economía del Reino Unido, Rachel Reeves (Londres, 47 años), acaba de visitar Madrid para reunirse con su homólogo Carlos Cuerpo y participar en la primera edición del Diálogo de Comercio e Inversión España-Reino Unido. Es la primera vez en 11 años que un chancellor (como se conoce en la jerga política británica al responsable de Economía) acude expresamente a un acto bilateral tan relevante. Horas antes, Reeves había proclamado con la mayor determinación escuchada hasta la fecha la voluntad del Gobierno laborista de buscar una alineación normativa con la UE. Ha llegado la hora, cree la ministra, de recuperar un diálogo de adultos, señalar con claridad las consecuencias negativas del Brexit y buscar soluciones prácticas. En conversación telefónica con EL PAÍS, a punto de abandonar la capital española, Reeves defiende la tarea realizada en casi dos años de Gobierno laborista, frente a las críticas de muchos compañeros de partido, y pide paciencia. No es fácil, señala, recomponer el país que dejaron atrás 14 años de mandatos del Partido Conservador.
Pregunta. Las empresas españolas han apostado por el Reino Unido incluso después del Brexit y de la pandemia. Es el país con mayor inversión directa española después de Estados Unidos. ¿Qué importancia le da usted a esta relación?
Respuesta. Es muy importante en varios niveles. En el personal, porque tenemos a 450.000 británicos viviendo en España, y a otros tantos españoles en el Reino Unido. Nuestro intercambio comercial es grande, con muchas cadenas de suministro integradas entre ambos países. Estoy muy contenta de haber podido ser la primera ministra de Economía en visitar España en 11 años. El ministro Cuerpo y yo nos comprometimos este miércoles a elaborar una hoja de ruta sobre lo que podemos hacer juntos para las próximas citas de junio y octubre. Ya hemos logrado impulsar los permisos de trabajo de 90 días para profesionales cualificados, pero queremos avanzar en otras áreas como el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales, o en defensa. Queremos que nuestra relación, la de dos países que comparten los mismos valores, pueda ser un ensayo de lo que el Reino Unido y la Unión Europea pueden lograr juntos.
P. Y además, quedan pocos países con gobiernos socialdemócratas en el ámbito europeo.
R. El ministro Carlos [Cuerpo] se ha convertido en un buen amigo, y España es un aliado muy importante para nosotros. Y sé además, como política y como ministra, que trabajar con otro país de centroizquierda en Europa es algo muy bueno para mí y para mi partido.
P. El pasado martes pronunció un discurso muy importante y muy seguido por el mundo empresarial y económico, en el que reafirmó con solidez la voluntad de su Gobierno de comenzar a espantar los fantasmas del Brexit y buscar un alineamiento normativo con la UE.
R. Creemos que el alineamiento normativo debe ser la regla, no la excepción, y que salvo que haya una razón concreta para no hacerlo, ese debe ser nuestro método de trabajo. He establecido condiciones sobre las que realizar esa valoración continua, y un compromiso de trabajar con las empresas para analizar costes y beneficios. Pensamos que es muy importante para ayudarlas y para crear empleo. No tiene sentido para las empresas del Reino Unido que creemos normas y regulaciones distintas, porque nos resta oportunidades. Es importante que trabajemos de modo más integrado.
P. Y esa cooperación, ha defendido usted, no es buena solo para el Reino Unido.
R. El Brexit ha supuesto un coste también para Europa. Todo Gobierno, y también el de Keir Starmer, quiere actuar en defensa de su propio interés nacional. Pero creo sinceramente que este planteamiento también será mejor para Europa, sobre todo en el mundo que nos toca vivir hoy, que no es el que hubiéramos elegido. Es una era de inseguridad, con desafíos como lo que ocurre en Oriente Próximo o Estados Unidos, o la agresión rusa. Y creo que Europa debe trabajar de un modo mucho más unida. Es importante que países que comparten valores, como España y el Reino Unido, con dos gobiernos de centroizquierda, colaboren. Y confío en poder hacer a nivel europeo lo que estamos haciendo ambos.
P. Es llamativo cómo sitúa usted en el centro de su proyecto económico la necesidad de que Londres devuelva poder y competencias a otros territorios británicos. Lo repetía en su discurso del martes.
R. El Reino Unido es un caso poco habitual. Londres y el sureste de Inglaterra son prácticamente las únicas zonas que han tenido un valor agregado bruto por encima de la media nacional. Tenemos ciudades de segundo y tercer nivel que han sido dejadas atrás en un sistema muy centralizado, incapaces de alcanzar todo su potencial. A pesar de que tenían alcaldes elegidos desde hacía años, no hemos sido capaces de confiar en los líderes locales como deberíamos haber hecho. Por eso no es una sorpresa que el país más centralizado económica y políticamente de toda Europa sea el más desigual geográficamente. La devolución de competencias para promover un mayor crecimiento regional, junto con un mayor alineamiento con Europa y un impulso de sectores como la IA, son nuestras tres grandes apuestas.
P. No ha tenido dos años fáciles como ministra. Ha habido conatos de rebelión en el partido y en el grupo parlamentario por sus políticas. ¿Es justo afirmar que la izquierda laborista acuse a este Gobierno de plegarse a los poderes de siempre?
R. El Partido Laborista llevaba fuera del poder 14 años. Al final del anterior Parlamento, la gente era más pobre que cuando fue constituido. Y hay una gran impaciencia por que llegue el cambio. Nuestros servicios públicos estaban por los suelos. Los trabajadores estaban en peores condiciones. Habíamos perdido nuestra confianza en nosotros mismos como país en muchos sentidos, y más allá de Europa no teníamos claras nuestras alianzas en el resto del mundo. Por supuesto que hay impaciencia tanto en el partido como en el país.
P. El primer ministro Starmer la ha respaldado en todo momento. ¿Eso significa que tiene usted fuerza para seguir adelante con su programa económico?
R. El año pasado fuimos el país del G-7 que creció con mayor rapidez. Hemos logrado que las listas de espera de la sanidad pública se reduzcan. Vamos en la dirección correcta. Por eso en mi discurso del martes [en la Escuela de Negocios Bayes, de Londres] dibujé el siguiente escenario de este viaje económico. Confío en que se viera un plan coherente y una filosofía económica que promueve crecimiento en todo el país en una era de inseguridad, con una agenda que beneficia a los trabajadores y detrás de la que pueda estar todo el partido.
