España activará mecanismos para mantener bajo control los fondos para minoristas de deuda privada | Mercados Financieros
La deuda privada se ha colocado en el centro de las preocupaciones del mercado. Los fondos creados para conceder préstamos al margen de la banca tradicional se han abierto en los últimos tiempos a los pequeños inversores. En Estados Unidos, se han producido cierres de carteras y multitud de limitaciones a los reembolsos. Estos fondos conceden créditos a empresas que, por definición, no se pueden recuperar de inmediato si los partícipes deciden solicitar el reembolso. España y el resto de la UE pondrán en marcha en las próximas semanas una regulación específica sobre las carteras que ofrecen liquidez a los inversores (llamadas evergreen en la jerga), a las que se exigirá la máxima prudencia en la gestión y pruebas de resistencia anuales.
Los fondos semilíquidos son aquellos en los que las gestoras ofrecen ventanas en las que los particulares pueden recuperar su inversión, pese a que los activos en los que invierten no cotizan en los mercados. Su importe se ha disparado un 20% a nivel mundial en los dos últimos años, hasta alcanzar los 419.000 millones de dólares (362.000 millones de euros) a cierre del pasado junio, según el despacho de abogados Addleshaw Goddard, gracias al interés de los inversores minoristas y de los clientes de banca privada que buscan tener acceso a los mercados privados sin renunciar a mecanismos de liquidez periódica.
Bruselas se ha puesto manos a la obra para regular este tipo de vehículos, con especial foco en aquellos que son capaces de conceder préstamos directamente (otros invierten solo en otros fondos). La directiva sobre la cuestión, que debe ser transpuesta el próximo 16 de abril, justifica la normativa por el rápido crecimiento del mercado de crédito privado, que hace “necesario abordar los posibles riesgos micro y macroprudenciales que podría plantear la concesión de préstamos por parte de los fondos de inversión alternativa y que podrían extenderse a todo el sistema financiero”. En el caso español, es la CNMV quien tiene la responsabilidad de dar luz verde y supervisar estos vehículos.
Con la norma que ha de entrar en vigor en unos días, las gestoras europeas de fondos semilíquidos que concedan préstamos no solo deberán cumplir sobre el papel con las normas necesarias para preservar el patrimonio, sino que estarán obligadas a efectuar una prueba de resistencia anual sobre su capacidad de dar respuesta a las potenciales solicitudes de reembolso. Se evaluarán activos y pasivos por separado y se combinarán los resultados para medir la liquidez global del producto. Los escenarios han de ser severos, incluyendo cambios en tipos de interés y diferenciales, impagos de préstamos y presiones de reembolsos.
El objetivo es que no se produzca lo ocurrido con Blue Owl en Estados Unidos, donde la estampida de inversores ha obligado a la gestora a bloquear un fondo para minoristas con 1.400 millones de dólares en créditos con el objetivo de liquidarlo de forma ordenada. El miedo ha contagiado a otros vehículos de esta industria: BlackRock ha limitado los reembolsos al 5% en un fondo de deuda privada con activos por 26.000 millones de dólares (22.000 millones de euros), después de recibir una avalancha de solicitudes de reembolsos. También se han impuesto restricciones en fondos de Morgan Stanley y Cliffwater.
El panorama comienza a ser preocupante también para los mercados privados más allá de la deuda. Tony Yoseloff, socio director del hedge fund Davidson Kempner, ha afirmado al Financial Times que una parte sustancial de la industria del private equity ya está “estresada o en situación de dificultad”. “No estás mirando un problema de aquí a cinco años, estás mirando un problema que existe hoy“, ha advertido.
El miedo que subyace en el crédito privado, que suma unos 1,8 billones de dólares (1,5 billones de euros) a nivel mundial, está en que el 80% de sus préstamos se conceden a empresas participadas por private equity a precios muy superiores a los ofertados por la banca. Suponen más rentabilidad, pero también más riesgo. El fondo semilíquido de deuda privada de BlackRock, por ejemplo, ha ofrecido una rentabilidad anualizada superior al 12% en los últimos tres ejercicios.
Fuentes financieras avisan de que los fondos de crédito privado sufrirán más salidas a medida que crece la preocupación por las prácticas del sector y su exposición a empresas que podrían verse afectadas por la disrupción provocada por la inteligencia artificial. Pero también grandes bancos han salido al paso de estas noticias. Slawomir Krupa, consejero delegado de Société Générale, y Christian Sewing, su homólogo en Deutsche Bank, destacaron este martes la calidad de su exposición al crédito privado. Y en declaraciones al Financial Times, Sandro Pierri, que dirige la gestora de BNP Paribas, aseguró que no existe ningún deterioro fundamental en la calidad crediticia de forma generalizada.
El gran objetivo es que no se produzcan problemas de liquidez, pero la propia regulación prefiere prevenir y anticipa las medidas que deben adoptarse en caso de que lleguen los problemas. Entre ellas, la posibilidad de limitar los reembolsos a nivel de la cartera, del inversor o mediante una combinación de ambos, y la posibilidad de extender el periodo entre la recepción y la ejecución de las órdenes de rescate. Incluso se permite en casos excepcionales que la gestora atienda las solicitudes de liquidez transfiriendo activos en lugar de dinero contante y sonante.
Una de las estrategias más peligrosas para la estabilidad financiera queda expresamente prohibida: “Para evitar el riesgo moral y mantener la calidad crediticia general de los préstamos concedidos (…), dichos préstamos deben estar sujetos a requisitos de retención de riesgos cuando se transfieren a terceros”. De esta forma, se elimina la posibilidad de conceder préstamos a empresas con el único fin de venderlos a otros fondos, la denominada estrategia de conceder para distribuir. La medida trata de evitar que se concedan créditos sin el rigor necesario, de ahí que se obligue, de forma general, a que el vehículo retenga una parte del préstamo.
La normativa europea impone mecanismos para evitar seísmos en el mercado, pero también fija unas reglas mínimas para todos los países de la UE. Francisco Aparicio, director de Regulación Financiera de finReg360, señala que “la nueva regulación europea, que debe ser transpuesta el próximo mes, viene a flexibilizar las herramientas de liquidez disponibles para este tipo de fondos, permitiendo algunas inexistentes hasta la fecha en España como, por ejemplo, los investor level gates [limitaciones al porcentaje del capital de un inversor individual que puede ser reembolsado (retirado) en una fecha específica]“. Así, anticipa que estas nuevas medidas agilizarán y potenciarán la creación de vehículos en España.
La CNMV ya ha aprobado siete carteras con activos de mercados privados que se comercializan entre minoristas. Fuentes oficiales del supervisor señalan que se analiza que la estructura del fondo, su estrategia y política de inversión, así como la liquidez de los activos subyacentes y las herramientas de gestión de liquidez disponibles, sean coherentes con la frecuencia de suscripciones y reembolsos prevista en el folleto. También se evalúa que el fondo pueda atender dichos flujos en condiciones normales de mercado sin generar conflictos de interés entre los partícipes, y que disponga de procedimientos y herramientas adecuados para gestionar posibles tensiones o conflictos en escenarios distintos a los normales.
En todo caso, el organismo que preside Carlos San Basilio ha reiterado en numerosas ocasiones que vigila con lupa la comercialización de los productos que invierten en los mercados privados. Quiere prevenir escenarios como los sucedidos con los fondos inmobiliarios españoles, que bloquearon los reembolsos de liquidez justo después del estallido de la gran crisis financiera en 2008.
