El Valencia se da un respiro con un triunfo en el derbi | Fútbol | Deportes
El golazo de Largie Ramazani, una flor en mitad del desierto en el que se convirtió el derbi, y la sentencia de Umar Sadiq al final del partido, le dieron un respiro al Valencia. El equipo de Carlos Corberán triunfa en casa del Levante (0-2) y consigue así subir cuatro puestos en la clasificación después de haber empezado el partido contra el Levante en puestos de descenso, donde se queda el conjunto de Luís Castro, muy disgustado con las decisiones del árbitro.

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Mathew Ryan, Adrián de la Fuente, Nacho Pérez (Paco Cortés, min. 77), Matías Moreno, Manu Sánchez, Kervin Arriaga, Iker Losada (Karl Etta Eyong, min. 68), Kareem Tunde, Pablo Martínez (Unai Vencedor, min. 77), Carlos Álvarez (Jon Olasagasti, min. 68) y Iván Romero (Carlos Espí, min. 68)
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Stole Dimitrievski, César Tárrega, Eray Cömert (Baptiste Santamaría, min. 87), José Gayà, Unai Núñez, Pepelu (Guido Rodríguez, min. 57), Filip Ugrinic (Javi Guerra, min. 57), Luis Rioja, Largie Ramazani (Jesús Vázquez, min. 87), Hugo Duro (Umar Sadiq, min. 57) y Lucas Beltrán
Goles
0-1 min. 63: Ramazani. 0-2 min. 83: Sadiq
Arbitro Miguel Ángel Ortiz Arias
Tarjetas amarillas
Filip Ugrinic (min. 17), Matías Moreno (min. 84), Vazquez Alcalde (min. 91), Kervin Arriaga (min. 93)
Tarjetas rojas
Kervin Arriaga (min. 93)
La primera parte fue un despropósito, pero también 45 minutos acordes al estado actual de los vecinos. Dos equipos con pánico y urgencias, con el revólver del descenso apretando contra la sien. El Levante salió algo más atrevido, con la intención, al menos, de tener el balón, aunque luego no supiera muy bien qué hacer con él. Lo más destacable fue un cabezazo de Iván Romero que ni siquiera valió porque el árbitro lo invalidó por fuera de juego. No hubo más ocasiones.
Un trozo tedioso para un partido con más previa que crónica. El Levante dominaba el balón pero sucumbía en los metros donde los equipos se hacen grandes o chicos. El territorio donde brillan las estrellas o donde los conjuntos se vuelven ramplones. Ahí gobiernan el ingenio y la técnica, que desertaron del Ciutat de Valencia. El Levante y el Valencia convertían el derbi en una cita con más literatura que fútbol, una excusa para rescatar las viejas rencillas entre ambos o para que la hinchada granota urdiera su venganza contra Pepelu, considerado un tránsfuga del fútbol por cambiar el Ciutat de Valencia por Mestalla. Imperdonable. Una decisión que le costó que el campo entero le cantara “Pepelu es una rata” y que le pitara cada vez que tocaba el balón.
El Valencia apenas tenía un discurso sobre el césped. Su juego era desesperadamente lento y sin intención. Una semana más inclinó sus ataques hacia la derecha, donde Lucas Beltrán, al lado de Luis Rioja, lubrica la ofensiva blanquinegra. El fútbol del Valencia se ha acostumbrado ya a buscar la portería contraria por las botas blancas del argentino de Córdoba. Pero Beltrán, dinámico y asociativo, está en Valencia y no en otra plaza porque le falta el gol, el pasaporte de los delanteros hacia los grandes y eso lo acusa su equipo.
Ramazani, en el otro costado, está muy lejos de las capacidades de Beltrán en un Valencia que tiene tanto miedo a perder que le cuesta entregarse a la creación de ocasiones que le lleven a alguna parte. Porque inició el partido en zona de descenso, pero un triunfo le catapultaba hasta la mitad de la tabla. Valía la pena intentarlo. El Levante, que no conseguía activar a Carlos Álvarez, fue pediendo fuelle y antes del descanso había cedido hasta el dominio en la posesión.
El volante sevillano despertó tras el descanso y empezó a buscarle las vueltas a la zaga del Valencia. Su equipo, automáticamente, empezó a crear más peligro, aunque sin demasiada puntería. Hubo que esperar 65 minutos para ver una genialidad en una tarde tediosa. Esta llegó después de que Sadiq, incluido en el partido por Corberán para agitar el avispero, le pasara el balón a Luis Rioja de tacón. El andaluz prolongó la jugada hacia la frontal, donde Ramazani elevó la pelota con la derecha y la remató con la izquierda a la escuadra de la portería de Ryan. Mientras el belga hacía cabriolas para celebrar el tanto, Luis Rioja corrió hasta el banquillo para dedicárselo a Pepelu.
El Levante empujó entonces al Valencia hacia su área. La tensión fue subiendo con el marcador en contra y los jugadores, Luís Castro y el público se indignaron con Miguel Ángel Ortiz, especialmente cuando el árbitro no pitó falta en la acción en la que Sadiq le robó el balón a Moreno para irse solo hacia Ryan y resolver con un buen remate una jugada que sellaba la victoria del Valencia.
La tensión siguió tras el pitido final, cuando Cömert cogió el banderín de una de las esquinas y se fue corriendo hacia la grada donde estaba la afición del Valencia. Una acción que indignó al público y que dio pie a una trifulca.
